Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
  • Actualizado 15:07

La Bella Durmiente

La Bella Durmiente

Un conocido ensayista decía: Se ha dicho que Bolivia es La Cenicienta de América; yo prefiero llamarla La Bella Durmiente del Bosque. Volví a encontrar las especulaciones de este Grimm de los Andes, porque las lecturas se me han alborotado en estos tiempos de encierro.

Grimm nos habituó a los cuentos infantiles de Blanca Nieves y los Siete Enanitos, y de La Bella Durmiente del Bosque. Me encontré con una especulación distinta: un hombre encuentra a los 7 enanitos que salen de su trabajo en una mina de carbón, pero se demoran en llegar a casa. Pregunta por qué y le cuentan su historia: cierto día, una bella muchacha se perdió en el bosque y los 7 enanitos le ofrecieron su casa, donde todo estaba reducido. Juntaron las 7 camitas y conformaron un lecho donde la bella muchacha durmió ante la contemplación arrobada de los 7 enanitos, a quienes no les importaba dormir como fuera. Dijeron también que una reina malvada la visitó disfrazada de anciana y le dio a comer una manzana, que la sumió en gran sopor, hasta que llegó un príncipe guapo, le dio un beso, la despertó y se fueron felices a comer perdices. Bueno, ¿y por qué entonces no querían volver a casa? Porque el príncipe que se la llevó la devolvió al cabo, y ahora era una señora gorda pero coqueta, que gastaba dinero en afeites, pero no podía disimular la edad ni el mal genio. Los 7 enanitos dijeron que trabajaban en una mina de carbón donde hallaron diamantes, pero le ocultaron la noticia a la dama y soñaban con sobornar a otro príncipe para que se la llevara.

Peor me ocurrió con Caperucita Roja, una dulce niña que usaba esa prenda para visitar a su abuela en el bosque y le llevaba galletas, hasta que se encontró con el lobo, y ya se sabe. Me encontré con que Caperucita creció hasta hacerse una bella mujer y entonces fue que se encontró con el lobo. Éste le vino con insinuaciones, y Caperucita mujer se desnudó y literalmente lo violó al lobo. Entonces nació el hombre lobo, o el lobo-hombre, como ustedes gusten.

El escritor es irlandés, se llama John Connolly y estas especulaciones están contenidas en El Libro de las Cosas Perdidas, junto a la historia de cada uno de estos cuentos. No se aflijan, pues, como todos los libros de Connolly son historias policiales. No he conocido mayor narrador de estas novelas negras: te atrapa y sacude hasta el final. Tiene más de 20 obras y es menor que este servidor. De gran éxito, no como este servidor.

 

 

 

RAMÓN ROCHA MONROY

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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