Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 30 de junio de 2022
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Historiografía nacional

Historiografía nacional

Se llama historiografía a la narración de los hechos históricos que conformaron el país; pero en la nuestra abundan batallas, fechas, gestiones presidenciales y otros elementos que son la historia del Estado, no de la sociedad. En cambio, no hay un enfoque de la historia como proceso social de la conformación de un país: la época preincaica, la dominación del inca, la conquista, la colonia y la república. Conocemos bastante poco nuestro pasado tiwanakota, nada sabemos sobre la desaparición de Tiwanaku, menos aún sobre otras culturas que se desarrollaron en lo que hoy es Bolivia. No decimos nada sobre la dominación incaica, que se limitó a las tierras altas y los valles interandinos, donde construyeron fortalezas para defenderse de la incursión de los chunchos, es decir, los pueblos nómadas del oriente tropical, que hoy conforman dos tercios del territorio nacional. Disimulamos la violencia de la conquista y de la colonia y mucho más de la república hecha por héroes criollos y los pocos blancos que habitaban el occidente del país, y donde no concurrieron los héroes anónimos de la División de los Valles y de las republiquetas del sur, pues fueron excluidos de dicha fundación, al igual que el 80% de la población, que era de originarios.

No vamos a dar solución a esos problemas, pero queremos reconocerlos, no ignorarlos ni menos ocultarlos. Reconocer que son problemas ya es un principio de solución.

En suma, queremos escribir la otra historia de Bolivia, sin fechas ni batallas ni gestiones presidenciales, sino procesos sociales, como se dieron con la traslación masiva de pueblos bajo la dominación inca, los rigores de la conquista, sobre todo para las mujeres, que concibieron hijos naturales y se refugiaron en los suburbios de las ciudades, qué comían en esos períodos, cómo era su vida cotidiana, qué pasó con las rebeliones indígenas, los rigores de la colonia, los de la república, que se fundó y acentuó su darwinismo social hasta entrado el siglo 20; la guerra del Chaco y cómo afectó a la sociedad boliviana, la convocatoria de Villarroel al primer congreso indigenal, la fundación de la FSTMB, la revolución del 52 contra el superestado minero feudal y otros procesos.

La otra historia muestra parte de un debate con Descartes y con Kant, que postularon a la razón como única fuente de percepción, relegando a meros objetos de conocimiento, es decir, cosas, a problemas como el de la mujer, los no blancos, los desposeídos, los analfabetos, la comunidad LGTBIQ y los ambientalistas genuinos, de los cuales surgen hoy los grandes asuntos de la democracia. Estamos en el intento.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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