Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
  • Actualizado 21:07

Historiografía nacional

Historiografía nacional

Se llama historiografía a la narración de los hechos históricos que conformaron el país; pero en la nuestra abundan batallas, fechas, gestiones presidenciales y otros elementos que son la historia del Estado, no de la sociedad. En cambio, no hay un enfoque de la historia como proceso social de la conformación de un país: la época preincaica, la dominación del inca, la conquista, la colonia y la república. En esto falla la periodicidad histórica eurocéntrica, pues aquí no hubo Antigüedad, Edad Media y Modernidad, sino nuestra propia periodicidad.

Conocemos poco nuestro pasado tiwanakota, nada sabemos sobre la desaparición de Tiwanaku,  menos aún sobre otras culturas que se desarrollaron en lo que hoy es Bolivia. No decimos nada sobre la dominación incaica, que trasladó a gusto pueblos íntegros, como los lupacas del altiplano, que fueron enviados a Quito, a Chile y a Tupiza. 

El inca se limitó a las tierras altas y los valles interandinos, donde construyeron fortalezas para defenderse de la incursión de los chunchos, es decir, los pueblos nómadas del oriente tropical, no obstante que hoy conforman dos tercios del territorio nacional. Disimulamos la violencia de la conquista y de la colonia y mucho más de la república hecha por héroes criollos y los pocos blancos que habitaban el occidente del país, y donde no concurrieron los héroes anónimos de la División de los Valles y de las republiquetas del sur, pues fueron excluidos de dicha fundación, al igual que el 80% de la población, que era de originarios. 

En suma, queremos escribir la otra historia de Bolivia, sin fechas ni batallas ni gestiones presidenciales, sino procesos sociales, como se dieron con la traslación masiva de pueblos bajo la dominación inca, los rigores de la conquista, sobre todo para las mujeres, que concibieron hijos naturales y se refugiaron en los suburbios de las ciudades, qué comían en esos períodos, cómo era su vida cotidiana, qué pasó con las rebeliones indígenas, los rigores de la colonia, los de la república, que se fundó y acentuó su darwinismo social hasta entrado el siglo 20; la guerra del Chaco y cómo afectó a la sociedad boliviana, la convocatoria de Villarroel al primer congreso indigenal, la fundación de la FSTMB, la revolución del 52 contra el superestado minero feudal y otros procesos.

Como dice José Agustín en La contracultura en México, “no soy investigador ni académico y el proyecto debería ser acometido por un equipo; pero hay cosas que se debe decir”.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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