Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 04:10

Giovani Papini era un maestro. Lo confirmo al leer Gog, en particular la supuesta entrevista a Gandhi, que me da mucho que pensar.

Papini es un celoso defensor de la civilización occidental. Pone en boca de Gandhi un despropósito, pero muy inteligente: Gandhi se educó en Londres y bebió de la cultura inglesa hasta volverse un perfecto caballero inglés. Hasta 1920, en que retornó a la India y vio un país donde a nadie le interesaba la política: castas y más castas dedicadas a la vida espiritual y a mortificar el cuerpo. Y entonces Gandhi le dice a Gog: Soy el líder de un movimiento hindú precisamente porque soy el más inglés de los hindúes. Los ingleses, así como los franceses o alemanes (o rusos o escandinavos), serían los principales defensores de su soberanía: no tolerarían que los gobierne alguien de otra nacionalidad. Por eso mismo quiero soberanía para la India. Mi formación es occidental; mi resistencia civil está inspirada en Thoreau. Los verdaderos hindúes se vistieron con taparrabos por el intenso calor, que no les permitía vestir como en Londres. Yo me vestí en la India como un caballero inglés, y aunque no consideraba ese traje como ambientalmente apropiado, vi las ventajas de andar con taparrabos y con el torso desnudo. Cosa que para los hindúes es completamente natural y ha durado siglos.

Otro fragmento de Gog que me ha impresionado es aquel que pronostica una hecatombe de la cual solo saldrán decenas de millones de personas, pero todas pobres y “subdesarrolladas”: ni un ingeniero, ni un científico, ni un tecnólogo que reconstruya los escombros de las máquinas occidentales. Hoy se habla de una crisis de la civilización occidental, la creada por el capitalismo. Pero si se derrumba, con toda la ciencia y tecnología acumuladas, con la inteligencia artificial, contra la robótica, contra el Smart, las microondas, tantas máquinas que necesitan tecnología, si la civilización occidental se derrumba, como dije en mi primer libro escrito a cuatro años de mayo del 68, arrastrará a todo el planeta, en ese prurito de universalidad tanto para la construcción como para el desastre. ¿Quién entre los países coloniales, neocoloniales o ex colonias podrá reconstruir esta civilización?

Yo pienso que la filosofía política debe plantear problemas, no ignorarlos ni tampoco dar soluciones absolutas, definitivas. Este, la crisis de la civilización occidental, es un problema muy serio. Que la actual civilización “universal” está en crisis es cosa que se repite por lo menos desde mayo del 68 en París.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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