Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:18

El futuro de Cochabamba

El futuro de Cochabamba

A 210 años del 14 de septiembre de 1810, es útil plantear algunas reflexiones sobre el perfil y el futuro de nuestro departamento.

Los cochabambinos siempre nos hemos definido como vallunos, es decir, como pertenecientes al valle cerealero del occidente del departamento. Nuestra cultura, gastronomía, usos y costumbres son vallunos. Sin embargo, más de la mitad de nuestro territorio es de tierras bajas, en otras palabras, tropical. Hablamos de provincias como Ayopaya, Chapare, Carrasco, Tiraque, las cuales obedecieron a la colonización incaica, que se limitó al occidente del país y a los valles interandinos, en los cuales instaló pucaras o fortalezas para defenderse de la incursión de los “chunchos” o pueblos nómadas de tierras bajas. Aun así, la cultura, gastronomía, usos y costumbres de esos pueblos y de los colonizadores no entran en nuestras costumbres. Pocos saben aquí la riqueza del taitetú, de la capibara, de la pesca de agua dulce en los ríos caudalosos del trópico, y no están catalogados en la gastronomía regional.

En rigor, hemos actuado conforme a la costumbre regional, que le dio poca importancia a los territorios de tierras bajas. El presidente Pando, siendo un joven oficial, exploró los ríos del Beni y dejó un temprano libro de Memorias, en las cuales aconseja cazar a los salvajes (a los pueblos nómadas de la región) no solo con rifles sino con perros de caza. No obstante, dos tercios de nuestro territorio nacional son tierras bajas.

Cochabamba se ubica entre las tierras altas y las tierras bajas y su futuro es el mercado interno entre ellas. Es un departamento pivote de mercado interno. Somos garantes de la unión nacional, porque somos doblemente mediterráneos y nuestra vocación económica debería ser no solo ocupar el territorio de la región sino desarrollar el mercado interno. ¿Cómo? Integrando el territorio nacional mediante carreteras, puentes, aeropuertos, infraestructura y energía en general para generar riqueza nacional. Cochabamba, como pivote del mercado interno, debería conectarse por carretera con todos los departamentos vecinos y los más remotos. Por ejemplo, un anhelo de cien años de antigüedad es unir por carretera los departamentos de Cochabamba y el Beni. Un anhelo muy sentido que beneficiaría a ambos departamentos.

Nuestro futuro como región está menos en la exportación que en el fortalecimiento del mercado interno con productos nacionales. Departamentos exportadores son La Paz, Oruro y Santa Cruz, pero Cochabamba está indisolublemente ligada al mercado interno.


RAMÓN ROCHA MONROY 

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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