Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 19:05

El rock en español

El rock en español

El rock es una expresión juvenil de disconformidad. José Agustín lo incorpora a la contracultura; yo diría que es una expresión típica de la generación del empute contra el sistema. ¿Qué sistema? La civilización occidental en su conjunto, con sus dos grandes creaciones políticas, el capitalismo y el socialismo. Jóvenes universitarios protagonizaron en mayo del 68 en París, Tlatelolco en octubre del mismo año, y bastante antes Los Beatles. Esta podría haber sido la manifestación más general del empute de una generación contra el sistema, algo tan abstracto que no se sabía a qué tendían los jóvenes emputados; pero, quizá esta generación se inició entreguerras con los existencialistas, los beatniks (combinación de beat y sputnik), el blues, el jazz, el rythm’n blues, los hippies, Vietnam y tantos otros precursores. Pero si algo conmovió la masmédula del rock fue el rock en español. No se trataba de tocar covers de música en inglés, sino de rescatar el concepto de rock para otra forma de empute. Dos polos tuvo esa transformación: Buenos Aires y México; pero, en el DF llegó a sus expresiones más hondas con Botellita de jerez, El Tri y otros herederos de la familia Toussaint, en especial Cecilia y de Rodrigo González, que murió en el terremoto del 85. Por cierto, El Tri se llamaba Three souls in my mind, pero con esa afición por los juegos de palabras, el público los bautizó como El Tri, en alusión al gobernante PRI. Dice Alex Lora que como apenas chapurreaban el inglés, no decían on my mind, sino in my mind; pero el público le dio fin al asunto. Otros ídolos fueron, sin duda, Los Caifanes, y me quedo corto frente al aluvión de músicos mexicanos que reconozco, desde Enrique Guzmán y César Costa, que iniciaron el uso del idioma mexicano, hasta Rockdrigo, que escribió Asalto chido.

Vi el documental Rompan todo, de Gustavo Santaolalla, y comprendí en panorama la apuesta musical de mi hijo Ariel por el rock en español, que desarrolló en La Guadalupana, en La Tirana y en La Tirana y Olé. La serie, muy completa, se inicia con Botellita de Jerez, pero tiene una omisión imperdonable, la de Cecilia Toussaint, contemporánea de Botellita, como que este conjunto grabó Te toca pagar el pato vato, pero nunca como en la voz inmortal de Cecilia. A tiempo de recomendar la serie, les doy un link para gozar de Te toca pagar el pato vato, la genial composición de Jaime López, en la voz de Cecilia.

Ahora entiendo a cabalidad la decisión de mi hijo Ariel, un consumado cultor del rock en español, y pienso grabar su testimonio ya veremos para qué.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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