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  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
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El cartesianismo

El cartesianismo

Fue René Descartes, (1596-1650), en latín Cartesius, de donde viene el adjetivo “cartesiano”, quien sistematizó el pensamiento de Occidente porque privilegió a la razón como puerta de la percepción al decir su famosa máxima Pienso, luego existo. Es lo mismo decir “intelectual occidental” que “pensador cartesiano”. Y todos los europeos lo han sido, hablo de los intelectuales, incluso Marx y Engels, que apostaron por la razón como única puerta de la percepción. Hoy no nos limitaríamos a decir pienso: diríamos Siento, luego existo; Intuyo, luego existo; sueño, luego existo; me t’inka, luego existo; obro con mis cinco sentidos, luego existo, hago lo que me dice mi voluntad, luego… Incluso podemos decir: Me drogo, luego existo; Tomo bebidas alucinógenas, luego existo; me chupo, luego existo...¿Conocen animales que se droguen, que alucinen, que chupen? Hay que leer Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley, para conocer alguien que describió la ingesta de hongos alucinógenos, que practicaban los originarios mexicanos desde antes de la Colonia. Era muy común, de polo a polo, consumir peyote, hongos, ayahuasca, cactus San Pedro, marihuana y otros durante la era precolonial, y siempre con fines religiosos. Incluso el tabaco era utilizado para alucinar: fumo, luego existo. Me autodestruyo, luego existo. Como se ve, en las antípodas del racionalismo occidental.

N­o nos definimos como intelectuales, sino como sentipensantes; eso nos diferencia del pensamiento de Occidente y de algunos originarios eurocéntricos. Que no faltan.