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  • Diario Digital | viernes, 28 de enero de 2022
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Crisis de la civilización occidental

Crisis de la civilización occidental

París, mayo del 68, fue una rebelión estudiantil contra el sistema. Las calles de esa ciudad se llenaron de consignas nuevas, y entre ellas Cronopios vs. El sistema. ¿Qué sistema? París, mayo del 68 fue la rebelión de las 3 M: Marx, Mao, Marcuse. Este último hablaba de que la civilización occidental había tenido dos posturas políticas: el capitalismo y el socialismo, pero ambas creían en el mito de la productividad industrial: el solo progreso de las fuerzas productivas iba a engendrar una sociedad justa. Entretanto, se había consolidado la sociedad de consumo.

Mi tesis de licenciatura en Derecho precisamente se llamaba eso: Crisis de la civilización occidental, a solo 4 años de 1968, pues la redacté en 1972. Con esa tesis gané el Premio Nacional de Ensayo de 1975. Por entonces era una rareza hablar de crisis, pero hoy es un lugar común, no solo en las ex colonias sino en el propio Occidente; pero no hay algo indispensable: soluciones para esa crisis. Todos se atreven a afirmarla, pero no a enfrentarla: los que manejan el poder mundial están lejos de los gobiernos, son las corporaciones transnacionales. Lo malo es que ninguna de esas trans dará el primer paso en reducir su cuota de ganancia, mientras se vuelven asquerosamente ricos. Eso se vio en la conferencia del cambio climático: que ningún gobierno del planeta se atrevió a denunciar el silencio de las trans. Con ese prurito de universalidad, quienes profetizan esto desde Occidente dicen que la humanidad se extinguirá en el planeta; pero la realidad es más triste: con la sociedad de consumo hemos aprendido a usar celulares, microondas y tecnología vendida desde Occidente, pero no sabemos fabricar, y es posible que Occidente se acabe, con todo su bagaje de ciencia y tecnología, de ingenieros y técnicos, y de universidades, pero quedarán unos 100 millones de los habitantes más pobres del planeta, los cuales no podrán suplir la ciencia y la tecnología de Occidente, y retrocederemos siglos y siglos.  La crisis de la civilización occidental nos arrastrará en su derrumbe. 

Si las trans se pusieran de acuerdo estableciendo un consejo mundial, solucionarían el hambre en el mundo y generarían pleno empleo con solo renunciar a una ínfima parte de sus ganancias. Pero respetan el principio de libre competencia del liberalismo, que es el único escenario en el que se cumple debido a los trusts y monopolios: hay una competencia sorda entre las trans por ver quién gana más. ¿Qué hacer? Es tiempo de pensarlo.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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