Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 13 de abril de 2021
  • Actualizado 19:26

Cosas que no entiendo

Cosas que no entiendo

Van disculpar, ¿ya? Soy duro de entendederas: una bella cruceña le alcanza una Biblia a Camacho, para que le dedique un versículo. Camacho hojea y hojea el libro y, por fin, pide cinco minutos para hallar el versículo. Una buena amiga me dijo que Camacho podía decir que la Biblia es un libro sagrado que, abierto al azar, siempre tendrá un consejo. ¿No se le ocurrió a Camacho algo tan fácil? Me extraña que un pueblo tan lindo y heroico como Santa Cruz, donde hay tanta gente inteligente, sea representada por Camacho.

Otro tema: Nación es un concepto antropológico y étnico; Estado una estructura jurídico-administrativa. Un profesor noruego dice que en el mundo hay 2.000 naciones y solo 200 Estados, y de ellos solo 20 son Estados nacionales, o sea que los demás, concluye el noruego, son Estados plurinacionales. No inventamos la pólvora, porque en el mundo hay muchas naciones, como nuestras 36, que decidieron subirse a un solo colectivo, es decir, a un Estado.

La república es un concepto político; es otra estructura jurídico-administrativa que separa lo privado de lo público. Por eso se llama res publica. Oponer lo plurinacional a la república es querer sumar peras con manzanas. Son de naturaleza distinta.

Por último, gobernar en dictadura es fácil, porque uno puede confundir el patrimonio público con el privado, y a eso se le llama corrupción; en cambio, gobernar en democracia es muy difícil, porque uno tiene que cumplir protocolos señalados por la ley SAFCO o la ley anticorrupción, las cuales, entre muchas, castigan no solo la corrupción sino también la negligencia con lo público. Entre estos protocolos está el SICOES, que norma, incluso para los entes autónomos, como los municipios o las universidades públicas, adjudicaciones por  50 mil bolivianos, siendo este un protocolo entre una maraña de ellos, como la obtención de tres cotizaciones para cada adjudicación. Que el interinato haya obviado estos protocolos o que gobierne a su aire, muy su gusto; pero eso no es gobernar en democracia, que no es así nomás, como decía el poeta.

Restan las declaraciones de un ministro sobre la palabra socialismo, que un candidato cruceño dijo que era ser sociable. Bella declaración justificada, en estas páginas, por un psiquiatra ilustre lleno de títulos, políglota muy viajado. Un tapabocas para ese ministro que se originó en el MRTK y derivó en un desclasamiento confuso.

Deberíamos referirnos a las incongruencias del Estado en tiempos de pandemia, pero esto nos reservamos para otra nota.

RAMÓN ROCHA MONROY

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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