Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
  • Actualizado 13:47

Corredor bioceánico

Corredor bioceánico

El gobierno anterior transformó los Acuerdos de Ilo en un proyecto portuario. De ahí la propuesta de un corredor bioceánico Ilo-Santos, que atravesaría Perú, Bolivia y Brasil. Pese a su envergadura, dio pasos firmes porque la respaldaba la situación política de los tres países, pero fue sustituida por otra, que dejaba al Perú y Bolivia y procuraba aliar a Chile, Brasil y Argentina, que tienen en Piñera, Bolsonaro y Macri virtuales aliados políticos.

El sur peruano y el norte chileno están alejados de Lima y Santiago y próximos a La Paz. No es un juego geopolítico, sino una constatación: en lo económico y cultural, estos territorios son más próximos a La Paz; pero sería un desacierto diplomático evadir a uno de estos cuatro países y a esas dos regiones.

Bolivia podría asegurarse dos salidas marítimas, una hacia el Atlántico y otra hacia el Pacífico y ser un asentamiento clave para ejecutar ese corredor, porque es el territorio más corto entre ambos océanos. ¿Quiénes ganarían? Los cuatro países y, sobre todo, las dos regiones.

Lo que no soluciona la historia lo soluciona la geografía, y lo que no soluciona la política lo soluciona la economía. El corredor bioceánico es un proyecto geográfica y económicamente beneficioso para las cuatro partes, aunque se opongan la política y la historia. Perú es una gran potencia como para dejarla a un lado, pero el pueblo chileno igual. La Moneda y el poder político están controlados por una oligarquía que no es el pueblo chileno. Chile nació a la independencia con un territorio exiguo: al norte, el Litoral boliviano, y al sur del río Bío Bío, la propiedad comunitaria mapuche. Los presidentes Pardo y Prado, luego del auge del guano, resolvieron exportar el salitre por el Estado, e indemnizaron a las oficinas chilenas del guano. Los chilenos ricos retornaron a Santiago y allí se encontraron con que era presidente Aníbal Pinto, uno de los suyos, y resolvieron declararle la guerra al Perú para recuperar la provincia de Tarapacá. ¿Y Bolivia?

Al término de la guerra, ese ejército no fue desmovilizado, sino trasladado al sur del río Bío Bío, al iniciarse la Campaña del Desierto a ambos lados de la cordillera, pues en Argentina el general Julio Argentino Roca también echó a pueblos de origen mapuche hasta la Patagonia; pero ninguno de esos ejércitos pudo exterminar al pueblo mapuche que hoy suma dos millones de seres humanos en los dos países.

El resultado de la guerra fue hecho por la oligarquía chilena por la razón o la fuerza, que en realidad debería decir: Por la astucia o por la fuerza.

 

 

 

RAMÓN ROCHA MONROY

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

[email protected]