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  • Diario Digital | miércoles, 29 de junio de 2022
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La civilización occidental

La civilización occidental

Enrique Dussel formuló varias hipótesis contra el eurocentrismo en su libro 1492: El Encubrimiento del Otro. (Ed. Biblioteca Indígena). Ed. Vicepresidencia del Estado Plurinacional, Bolivia, 2008, que de igual modo merecen el ninguneo de Occidente, similar al de los grandes intelectuales del siglo 18, entre ellos los del Romanticismo alemán.

Dussel cuestiona que la ciencia política se haya originado con Maquiavelo, y dice que el primer tema de la ciencia política actual se originó en 1512, cuando Maquiavelo iniciaba la redacción de El Príncipe, que no es un tratado sistemático de la ciencia sino unos consejos cuyo receptor es el soberano de una ciudad italiana.

En realidad, los primeros cientistas políticos fueron Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria y Francisco Suárez; y los primeros problemas abordados fueron la naturaleza del Otro y la justificación del colonialismo, tras el descubrimiento de América (o encubrimiento del otro). Similar ninguneo recibe el enfoque alterno de Dussel sobre la supuesta centralidad europea, que se remonta solo 200 y no 500 años, según demuestra con abundante bibliografía. 

Entre otras cosas, dice que en 1421, 78 años antes que Colón, los juncos chinos habían dado la vuelta al mundo y explorado y mapeado su recorrido, que incluye la costa Atlántica y del Pacífico de Sudamérica hasta California. Los juncos eran varias veces superiores a las carabelas inventadas en Portugal en 1441 y se distribuyeron en cuatro grupos de exploradores. Dice también que la imprenta, la pólvora y el acero eran conocidos por China, pero “redescubiertos” en Europa, cuando esta era un jirón marginal cuando el sistema-mundo era regido por el comercio de China, India y el de los árabes. Pero ya en el siglo 18, cuando Europa recibió el dinero mal administrado de las colonias, en especial las monedas de plata de la Casa de Moneda de Potosí, los grandes intelectuales del Norte frío ningunearon hechos estructurales como el “descubrimiento” de América y el desplazamiento del poder de la civilización del trigo en el Mediterráneo a la civilización de la papa en el Norte frío y se enfrascaron en hechos superestructurales como el Renacimiento, la Reforma, la Enciclopedia, la revolución francesa y el parlamentarismo inglés. No defendemos a China, sino que queremos que los grandes pensadores de Occidente sean más ecuánimes. Nos acostumbran a usar un planisferio desde niños cuando en China hace siglos se usa otro planisferio en el cual China y, por tanto, el Pacífico están al centro. El Atlántico es un mar muerto por el prejuicio medieval de que yendo al oeste en línea recta el mar se los tragaría porque la tierra era plana. Deberíamos saber que el Pacífico es más importante que el Atlántico.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA MONROY

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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