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  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
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10 años sin Monsi

10 años sin Monsi

Este año se cumplen diez de la muerte de Carlos Monsiváis, el cronista mexicano más grande y reconocido de todos los tiempos. Este hombre fue periodista, crítico de arte, cine y cultura, cronista, autor de como 50 libros donde hace gala de su buen humor en aforismos como: Soy optimista, tengo mala suerte o ¿Qué fue primero, las plagas o las políticas ineficientes?

Dos años antes de su muerte, dejó un museo donde hay como 50 mil fotos, grabados y objetos suyos sobre su pasión, que fue el cine, personajes como Pedro Infante o María Félix, la lucha libre, Cantinflas y Tintán.

A inicios de los 90s lo visité en su casita de la colonia Portales, toda llena de 22 mil libros e impresos, un escritorio atestado de papeles y el mal olor que despedían 14 gatos cimarrones a los cuales cobijaba y alimentaba. Me recibió sin ningún gesto, ni hostil ni amistoso; le dije que había escrito una novela mexicana (Ando Volando Bajo, que entonces se llamaba Las Crudas Morales, pero Coco Manto observó que los lectores harían la pregunta sobre quiénes eran esas señoritas Morales y les contestarían que no lo sabían, pero que eran muy crudas). Me perdí un mes y al cabo retorné para ver que mis originales estaban donde yo los había puesto. Me los devolvió y no me dijo nada.

Una experiencia similar tuve en el suplemento de tallas que dirigía El Fisgón: le propuse un crucigrama que se llamara Chidograma, y me respondió: No.

Yo estaba acostumbrado a este silencio, pero decidí explicarme el silencio de Monsi: mi novela narraba los amores de dos gays, uno rico y el otro pobre. Y Monsi era gay, por lo menos según el libro El closet de cristal, de Braulio Peralta, quien le atribuye militancia en la asociación desde el 69; pero se llama “de cristal” porque en el DF de entonces todo se sabía: que Monsi era homo, que Blanco también, que había muchos bicicletas, es decir, bisexuales… Otro motivo era que un gato que cría el gay rico se llama Monsiváis. ¿Lo habría espantado eso? No lo sé, pero no lo demostró porque no me dijo ni media palabra. Pero esto no disminuye mi gratitud a Monsi.

Años antes de su muerte, en 2010, fue declarado doctor honoris causa por la UNAM; sonrió y se declaró doctor honoris causas perdidas. Claro, era protestante en un pueblo muy católico, era gay en el país considerado más machista del mundo y era políticamente incorrecto por su menosprecio por el poder. Se decía empresario, empresario de sí mismo; y cuando el Presidente mexicano le ofreció una embajada, se limitó a hacer como que pegaba estampillas. Creo que le dijo: Con eso me conformo.

 

 

 

RAMÓN ROCHA MONROY

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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