Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 20:22

Los caminos de octubre

Los caminos de octubre

La columna “20 de octubre: dos caminos” plantea temas que son importantes de reflexionar en cuanto a su validez como los razonamientos expuestos, pero, además, amerita someterlos a análisis y poder sacar conclusiones propias sobre los temas tratados.

Nos muestran uno de los caminos basado en razonamientos que son, por lo menos cuestionables, cuando las cifras homologadas por organismos internacionales avalan que, pese a la caída sostenida de los precios de las materias primas, el PIB ha mantenido su crecimiento, lo cual importa de alguna manera que los cuestionamientos formulados se tornen poco válidos. 

Asimismo, resulta innegable que en el último tiempo, como nunca antes en la historia republicana, se han hecho los esfuerzos para salir del esquema primario-exportador, con resultados palmarios como la integración de valor agregado para obtener productos derivados del gas, aspecto que importó poco o nada a tiempo de la negociación de la primera etapa de exportación de gas a Brasil, y en realidad se permitió que esos procesos se hagan cuando nuestra materia prima cruzaba la frontera.

Junto a esto, también debe tenerse presente que un esfuerzo genuino del último tiempo fue incrementar la oferta eléctrica de este país, a punto tal de satisfacer la demanda interna y producir la energía suficiente para la exportación, a diferencia de cuando este mercado se entregó a la iniciativa privada y se llegó a la amenaza del desabastecimiento.

Por otro lado, se cuestiona el rol de las empresas públicas y parece plantear como alternativa la entrega de esta posición estratégica a un privado, pero a la vuelta, en los sectores neurálgicos como el litio, la electricidad, el hierro y los hidrocarburos, se han hecho las apuestas más importantes para ingresar a la era de industrialización, realizando inversiones que garanticen la presencia de los bolivianos en estos sectores.

Además, no debemos perder de vista, que en los casos citados, estos fueron anhelos de generaciones pasadas no se explicaban la acción inerte del Estado de aquel entonces.

Del mismo modo, razona sobre el tipo de cambio y la subvención de la gasolina, notoriamente influido por el consenso de Washington, pero, al parecer, no ha leído las funestas consecuencias de estas recetas y su última víctima registrada en la mitad del mundo, y tampoco toma en cuenta que somos un país que registra el 90% de sus depósitos en moneda nacional, la ambición de todos los gobiernos del 80 y 90.

Finalmente, cuestiona el camino, pero a la vez reconoce que no hay alternativa a seguir. Entonces debe entenderse que el camino que analiza la columna está cuestionado en base a razonamientos que hemos revisado y en conclusión han resultado poco contundentes, por lo que, en un ejercicio de lógica, sí se han despejado los cuestionamientos del camino que se propone como poco viable, y además se reconoce que no existe alternativa posible por la inacción del quienes se oponen. Entonces, se debe colegir que el camino a transitar es el camino de octubre.

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