Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 24 de febrero de 2021
  • Actualizado 13:53

Teletrabajo en tiempos de pandemia

Teletrabajo en tiempos de pandemia

Durante la crisis sanitaria del pasado año, suscitada por el COVID-19, se implementó una serie de medidas que tenían como objetivo resguardar la salud de la población, afectando lo menos posible el desempeño laboral de los trabajadores, particularmente de aquellos que componen el sector formal del empleo, tanto del ámbito público cuanto privado.

Se dispuso, por ejemplo, el horario continuo generalizado, el ingreso y salida de las fuentes de trabajo de manera escalonada y por grupos, y el teletrabajo, entre otras. Las más novedosa y desafiante fue esta última, no solo porque se trataba de una figura de vanguardia, sino por las implicaciones de sus características intrínsecas.

En términos generales, el teletrabajo supone la realización de actividades laborales de manera remota, utilizando tecnologías de información y comunicación, por ello, resultaba absolutamente pertinente a los fines anhelados. Esta modalidad especial de prestación de servicios fue puesta en vigencia mediante el Decreto Supremo No. 4218 de 14 de abril de 2020 y su Reglamento se aprobó mediante una Resolución del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, No 220/20 de 24 de abril del mismo año, dotándosele así de una base legal por demás suficiente, en cuya construcción participaron gran parte de los actores involucrados, quienes, además, a la par realizaron esfuerzos técnicos en sus sectores para que la aplicación de esta medida sea eficiente.

Es evidente que el teletrabajo no puede aplicarse en todos los ámbitos, ciertas actividades no lo permiten, pero muchas otras sí y es ahí donde tuvo éxito. No sin errores claro está, como sucede en estos casos cuando se pone en vigencia figuras nuevas; las primeras experiencias no son perfectas y de ello habrá que aprender. Sin embargo, no cabe duda que coadyuvó al control de la pandemia, evitó aglomeraciones innecesarias y restringió el contacto físico en las fuentes de empleo.

Incomprensiblemente, de un tiempo a esta parte, esta modalidad ha dejado de implementarse, tal vez como efecto de la relajación generada por la supuesta vuelta a la “normalidad”; empero, retomarla y re-impulsarla con los ajustes necesarios, es un imperativo. Sus ventajas son claras. El contexto lo amerita. Es cuestión de voluntad.

FORO

OSCAR TOTO MERCADO

Abogado

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