Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 03 de agosto de 2021
  • Actualizado 16:34

Sobre gustos no hay disgustos

Sobre gustos no hay disgustos

Un desafortunado video que contenía la apreciación estética de su autora sobre la localidad de Uyuni, puerta de ingreso al majestuoso Salar del mismo nombre, se viralizó en redes sociales propiciando un encendido debate nacional sobre la pertinencia de su contenido y las consecuencias que este debía generar. En el video en cuestión, de una manera poco conveniente en verdad, se calificaba a Uyuni como un pueblo muy feo.

Particularmente, me sorprenden las dimensiones que tomó dicho incidente; la única explicación que encuentro para ello es que tangencialmente se afectaba a uno de los hitos turísticos más importantes del país y la supuesta agresión devenía, inesperadamente, de una compatriota, quien tendría además el status de artista, cantante según refieren quienes conocen ese ámbito. Probablemente por ello se difundió el hecho incluso por medios de comunicación masiva.

No pasaron muchas horas para que la autora del video produjera otro, esta vez disculpándose por sus aseveraciones iniciales; prácticamente, al tiempo las autoridades municipales de Uyuni anunciaban el inicio de acciones legales ejemplarizadoras en su contra.

El entuerto se alejó de nuestra atención tan repentinamente como llegó; claro, otros temas de interés nacional sobrevinieron y lo dejaron en segundo plano, si es que no en el olvido; empero, antes de que el tema se diluya definitivamente, considero oportuno extraer de él algunos aspectos importantes que dejó entrever en su fugaz paso por la opinión pública.

Primero, desnudó la incapacidad, especialmente de las autoridades, de recibir críticas que independientemente de la forma en la que se planteen debieran motivar reflexiones mínimas que permitan orientar o corregir sus políticas públicas y no así amenazar con el inicio de acciones judiciales, que en el caso específico del turismo son más bien perjudiciales.

Segundo, evidenció que persiste en el país la intolerancia a quienes piensan y opinan de manera diferente, hecho inaceptable en cualquier Estado de derecho que se dice además democrático, ya que vulnera la libertad de expresión, máxime si esta deplorable actitud es expuesta por las propias autoridades.

En resumen, como se dice en el argot popular: Sobre gustos no hay disgustos. O por lo menos no debería haberlos.

FORO

OSCAR TOTO MERCADO

Abogado

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