Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de junio de 2022
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La radio como matriz de lo nacional (II)

La radio como matriz de lo nacional (II)

En la segunda mitad del siglo XX las tasas de escolarización, alfabetización y urbanización en el país empezarán a elevarse considerablemente. Ello permite pensar las condiciones de posibilidad para el despliegue mínimo de un imaginario común acerca de “Bolivia” en el conjunto mayor de la población. Ahora bien, en este proceso la radio jugará un papel fundamental, articulando las diversas regiones del país y permitiendo incorporar las zonas rurales en dinámicas de educación e información que serán decisivas para la reconfiguración de su experiencia.

Un conjunto de radioemisoras que posteriormente pasarían a conformar la red ERBOL (y entre las que figuran nombres tan importantes como “Fides”, “Pío XII” o “San Rafael”) tomarán en sus manos la responsabilidad de desarrollar, a través de la nueva tecnología comunicacional, procesos pedagógicos orientados hacia la población rural. Tal movimiento, debe ser resaltado, constituye uno de los impulsos más notables para la integración simbólica y experiencial de la “comunidad imaginada” boliviana.

Sin embargo, algo más debe notarse. Las características de la radioemisión que definen este episodio de la formación nacional se derivan de su origen católico, lo que quiere decir que tienden a la construcción de un horizonte narrativo e ideológico homogéneo centrado en una serie de valores compartidos y en una comprensión relativamente uniforme de la historia del país. En líneas generales, el anti-comunismo será una de las bases centrales de la narrativa radiofónica católica de los años 50 y 60.

Esta postura, sin embargo, entrará en franca contradicción con la profunda formación ideológica del sector minero del país. Desde los años 40, este grupo social había alcanzado un grado de conciencia colectiva rematada de modo importante por un imaginario marxista. Al mismo tiempo, el proletariado minero será uno de los primeros sectores en adentrarse en el manejo de las tecnologías radiofónicas. En este sentido, la radio “La voz del minero” tendrá una presencia importante en ciertas minas del país ya en el periodo previo a la revolución del 52.

Será, precisamente, en la disputa entre la voz “nacionalista” hegemónica de la radioemisión católica (articulada a las radios estatales) y una voz subalterna minera en permanente posición contestataria que se configurará la compleja morfología del imaginario nacional boliviano durante la segunda mitad del siglo XX. Los rasgos específicos de dicho proceso serán considerados en el próximo artículo.

SIN ASIDEROS

OSCAR GRACIA LANDAETA

Filósofo

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