Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 18:44

La radio como matriz de lo nacional (I)

La radio como matriz de lo nacional (I)

El concepto de “comunidad imaginada” construido por Benedict Anderson en la década de los 80 para referirse a la forma de producción y reproducción de las identidades nacionales modernas ha llegado a ser una de las nociones más influyentes dentro de los estudios acerca del nacionalismo. Para este autor, una nación es un horizonte de sentido dentro del cual la experiencia social y personal se conjuga. En este sentido, el trasfondo no siempre explícito de la nacionalidad constituiría una trama básica de la vivencia individual y colectiva de las sociedades contemporáneas. 

De acuerdo con el pensamiento de Anderson, la formación de estos imaginarios nacionales se habría dado, en algún punto de la historia occidental moderna, a través del cruce de un conjunto de fuerzas históricas diferenciadas, siendo una de las más importantes la prensa. El flujo regular de información a través de los periódicos permitió conectar lugares dispersos a la vez que incluir en un mismo inventario representacional los sucesos de los diferentes lugares de la nación, brindándole a esta un sentido de contemporaneidad nunca antes conocido. 

Ahora bien, el rol de la prensa como configuradora de la nación en Bolivia es por lo menos cuestionable hasta la segunda mitad del siglo XX. Antes de eso, las inmensas tasas de analfabetismo y ruralidad alejan a la mayoría de la población del contacto con cualquier flujo regular de la prensa. Por otra parte, una vez que la alfabetización y la escolarización empiecen a avanzar en las zonas rurales, estos espacios, marcados por la oralidad, girarán preferentemente hacia uno de los instrumentos técnicos del proceso alfabetizador: la radio. La fuente de información primaria, en este sentido, no será literal sino radial.

Si uno, por otro lado, comprende adecuadamente el concepto de comunidad imaginada como aquel producto de la representación colectiva que depende de una espacialidad y una temporalidad permitidas por la fuerza centrípeta del flujo informativo, no hay duda de que esta noción se aplica, incluso mejor que a la prensa, a la radiofonía. En tal sentido, el impulso otorgado por la radio a la formación nacional boliviana es mayor que aquel legible desde la prensa. Pero, además, el curso histórico de la radio en Bolivia puede incluso permitir profundizar el concepto de Benedict Anderson complejizándolo. En nuestro país el imaginario creado por la radio es un ámbito de múltiples voces en disputa y es, justamente, en la reafirmación del escenario de tal confrontación donde va adquiriendo sentido la idea de “Bolivia”. Esto, sin embargo, requiere una referencia explícita al carácter de la radiofonía minera en el país, algo que intentará desarrollarse en el próximo artículo.

SIN ASIDEROS

OSCAR GRACIA LANDAETA

Filósofo

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad