Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 23:35

Los “pititas” (1)

Los “pititas” (1)

Al margen de ser una denominación curiosa para un grupo social, en la palabra “pitita” parece contenerse una especie de resumen prismático de las profundas diferencias sociales que caracterizan a Bolivia. Es fundamental, en este sentido, que esta palabra haya sido acuñada en primera instancia, y de un modo absolutamente casual, por Evo Morales a momento de caricaturizar y reducir al absurdo el fenómeno que tenía en frente en 2019. Un tal calificativo solo podía nacer del menosprecio de las “delicadas” formas de acción social que caracterizan a las sociedades urbanas de clase media a los ojos de un líder inmerso en las maneras propias de la tradición sindical campesina y obrera. Ahí donde la movilización masiva se ha consolidado en el imaginario colectivo desde una estética marcada por la dinamita y el bloqueo de carreteras, resulta por lo menos gracioso enfrentarse a protestas que hacen uso de sillas de plástico, pequeñas ramas de árbol o delgadas cuerdas para demostrar su propia contundencia. 

Sin embargo, la nuestra es una sociedad que está conociendo nuevas formas de agencia social, formas que, en la medida en que participan de procesos mundiales de primera línea, se alejan de la comprensión de los actores que, tradicionalmente, habían marcado el ritmo de la vida social del país. Con el nivel de coordinación, de flujo de la información y de modos de organización que las redes sociales han traído sobre esta nueva era, bastan unas pocas cuerditas para viabilizar una energía social capaz de invertir los términos del juego político. Esto, por supuesto, no quiere decir que otro tipo de factores sigan siendo indispensables aun ahora. Sin embargo, es en “la red” donde se decide el pulso o la arritmia que puede definir el destino de las colectividades y es precisamente ese ámbito el que el MAS no ha logrado entender por completo todavía.

En las redes no se puede argumentar la “verdad” frente a la “apariencia”. Es el “parecer” de un fenómeno el que genera reacciones inmediatas e irreversibles. En las redes no hay actor social que, por falta de un carácter orgánico, resulte incapaz de dar lugar a un efecto en cadena que cambie el escenario colectivo. En las redes, además, prima la opinión de un sector de nuestro país que se siente extraño a los modos tradicionales de la movilización y que ha encontrado en la risa de un click su forma esencial de restar importancia al carácter “masivo” de estos. En las redes, en definitiva, se juega un juego en el que la fuerza sindical carece de experiencia. 

En la delgada línea del equilibrio entre las fuerzas sociales tradicionales y las fuerzas sociales mediatizadas de nuestro país se juega hoy la apuesta política de Bolivia. Pero la tendencia es indiscutible y si el MAS no aprende a jugar con las nuevas reglas, la única pregunta es cuándo volverá a estar contra las redes.   

SIN ASIDEROS

OSCAR GRACIA LANDAETA

Filósofo

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