Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 26 de noviembre de 2022
  • Actualizado 16:28

La ilusión del “centralismo”

La ilusión del “centralismo”

La actual coyuntura socio-política del país ha puesto en el primer plano del debate público la oposición entre centralismo y federalismo. Distintos líderes de Santa Cruz, acompañados por la modesta resonancia de sus ideas y de su movimiento en el resto del país, han manifestado la necesidad de una reestructuración federal del Estado como única salida viable para el beneficio de las regiones.

Una de las cuestiones importantes que no debe pasar desapercibida dentro de tal situación, sin embargo, es el carácter profundamente ideológico de la oposición entre un modelo centralista “puro” y un modelo federal también “puro”. 

En el mundo actual es muy difícil pensar en cualquier ejemplo de estructura estatal que exprese de modo preciso cualquiera de estos polos. Dada la complejidad económica y humana de las sociedades modernas, ningún Estado central puede prescindir de importantes formas de descentralización que le permitan consolidar su presencia a la par que brindar eficiencia a su interacción con la población. Por otro lado, un Estado federal que refleje una radical oposición al sentido unitario del “centralismo” dejaría de ser “un Estado”, pasando a transformarse en varios.

Todos los Estados concretos se mueven en una cierta posición relativa dentro del espectro de estas polaridades que solo tienen un sentido conceptual muy abstracto. En el caso de Bolivia, se cuenta con un importante número de procesos de descentralización que abarcan desde el año 1994 en adelante y que han transformado sustantivamente el formato de la estructura estatal en el país.

Esto, sin embargo, no quiere decir que el debate actual carezca de sentido, sino que debe ser entendido en sus correctas coordenadas de reproducción, siempre al interior de los imaginarios populares en juego. Es ahí donde el carácter ideológico de estas consignas se pluraliza. Existen mentalidades fragmentarias que se vinculan con el clivaje centralismo-federalismo de diferentes maneras. Consideremos únicamente dos: la de los sectores sociales “oficialistas” y la de los sectores “opositores” cruceños.

La mentalidad oficialista interpreta la postura “federal” como el caso extremo de eliminación de la unidad estatal de la nación. En tal sentido, imagina una caricatura sediciosa y destructiva que en nada se acerca al sentido de una organización federal (téngase en cuenta, por ejemplo, que Venezuela o Argentina son países federales). Por otro lado, Santa Cruz interpreta el “centralismo” no como un formato de organización político-administrativo sino como una clave de interpretación absoluta para la historia de la marginalidad cruceña. Así, más que a una apreciación económico-política, en la labia del pueblo cruceño el federalismo tiene una connotación teológica.

En cualquiera de los dos casos, sin embargo, lo que menos importa es la construcción de un futuro de mayor eficiencia y capacidad estatal.

SIN ASIDEROS

OSCAR GRACIA LANDAETA

Filósofo

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