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  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
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Historia y poesía

Historia y poesía

Según Hannah Arendt, en la tradición occidental existe un momento genético extraordinario para la política. En su origen griego, la polis habría incorporado a su propia morfología algunas de las dimensiones fundamentales del relato homérico de la guerra de Troya. Así, la experiencia política original de Occidente sería una suerte de prolongación institucionalizada de las potencialidades de la acción humana que se habrían revelado en la Iliada, con su apreciación por el valor y la destreza individual y su ponderación de la “fama inmortal” como el momento fundamental de los hombres libres o héroes.   

Ahora bien, a pesar de lo históricamente dudosa que puede resultar esta hipótesis, no es menos cierto que el pueblo griego miraba atentamente al poema homérico para entender su propia existencia como colectividad. En todo caso, parecería ser que el carácter agonal de la democracia ateniense en sus momentos más brillantes derivaba de una comprensión de la lucha como elemento esencial de la política. Sin embargo, es mucho más lo que el espíritu de Grecia aprendió de Homero. En la palabra de este poeta existe, de hecho, un ejercicio fundamental de incorporación del “otro” que constituye todavía un elemento a partir del cual pensar las firmas de la memoria colectiva. 

Homero, a pesar de cantar los trámites de lo que será la victoria aquea (griega) no deja una descripción pueril y condenatoria del rival. Pone más bien en evidencia tanto la “gloria” de Aquiles como la de Hector, rescatando la destreza tanto de troyanos como de griegos. Haciendo esto, el poeta inserta en la memoria fundamental de los griegos la dignificación esencial de los vencidos, de esa contracara fundamental de su propia historia. Esto habría sido decisivo para la forma en que Atenas configuró su democracia con un gusto especial por el conflicto, pero también con una especial sensibilidad para el reconocimiento del “otro” interno a la propia comunidad. 

En todo caso, parece interesante pensar en nuestro tiempo que la “imparcialidad” poético-histórica de Homero constituye todavía un ejemplo desde el cual entender la complejidad plural que siempre debe informar la disposición de nuestra memoria colectiva y, con ella, de nuestra democracia. Negar el valor del otro es siempre el camino más fácil para perder de vista la realidad de uno mismo.

SIN ASIDEROS

OSCAR GRACIA LANDAETA

Filósofo

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