Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 23 de abril de 2024
  • Actualizado 03:42

Violencia: el viacrucis de las mujeres

Violencia: el viacrucis de las mujeres

Las cifras son alarmantes. Cada hora, seis mujeres en el país sufren violencia y la situación tiende a empeorar, según el colectivo Sinchi Warmi de Sucre, instancia que hizo conocer este fin de semana estadísticas del Ministerio Público.

Desde que se aprobó la Ley 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, las diferentes instituciones (públicas y privadas) realizan campañas de concienciación con el fin de erradicar este mal crónico que afecta a mujeres de todas las edades, especialmente al interior de sus hogares.

Sin embargo, la infinidad de campañas que realizan las diferentes instituciones no han logrado, hasta el momento, las metas que se habían planteado: desterrar de la cotidianidad la violencia en todas sus formas contra este sector que representa más de la mitad de la población.

Las agresiones físicas, que se incrementan cada gestión, en vez de disminuir, dejan secuelas permanentes en las mujeres y los agresores intentan por todos los medios justificar con argumentos absurdos sus acciones que lindan con lo delincuencial.

Las víctimas sufren agresiones cada vez más violentas y muchas de ellas no denuncian porque después son hostigadas, perseguidas y, en los casos más extremos, asesinadas brutalmente.

La Ley 348, según la opinión de diferentes sectores representativos de la sociedad, se constituye en un avance significativo en el ordenamiento jurídico del país, sin embargo, es hora de que se materialicen los objetivos que tiene esta norma, con hechos concretos.

Porque de nada sirve tener la mejor legislación si se queda en el papel y, en este caso, la mujer sigue siendo víctima no solo de violencia física, sino también de la psicológica y económica, entre otras.

Empero, es también importante reiterar que cualquier cambio que se quiera lograr, en este caso respecto a erradicar la violencia contra la mujer, requiere de la participación de todos.

Las mujeres que son víctimas de violencia no deben callar, tienen la opción de denunciar ante las instancias correspondientes en busca de respaldo.

Las autoridades y las entidades que trabajan por el bienestar de las mujeres deben, por su parte, realizar acciones preventivas para evitar que el ciclo de la violencia continúe en el día a día de las personas.

Y es también sumamente importante que los hombres agresores dejen de lado la violencia contra la mujer, porque daña a toda la familia y porque nadie tiene el derecho de maltratar a otra persona.

Si se trabaja con seriedad para erradicar la violencia en el entorno familiar, lo más probable es que a mediano plazo se alcance finalmente este objetivo que será de gran beneficio para lograr un desarrollo integral de las mujeres y, por ende, de toda la sociedad.