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  • Diario Digital | martes, 23 de abril de 2024
  • Actualizado 03:42

El futuro de Ucrania, ¿en manos de Trump?

Autores: 

Fabian Zapata, Leandro Sejas, Victoria Cheng y Jhonatan Poppe

Estudiantes de Relaciones y Negocios Internacionales de la UPB

El futuro de Ucrania, ¿en manos de Trump?

En medio de un panorama mundial lleno de incertidumbres y desafíos, la sombra del expresidente Donald J. Trump ha vuelto a perfilarse en el horizonte político estadounidense. Por supuesto, por el carácter polémico de este personaje, la sola mención de su posible retorno a la presidencia de Estados Unidos en 2024 genera una ola de especulaciones. Todo esto sucede, por lo demás, en medio de una guerra encarnizada entre Ucrania y Rusia. En tal línea de consideración, es importante entender que el regreso de Trump en el marco de un escenario tan complejo como el presente podría traer consigo un cambio radical en la postura estadounidense hacia el sangriento conflicto ruso-ucraniano. Ante tal posibilidad, la pregunta obvia que interesa a la opinión pública internacional es: ¿cuál sería exactamente la postura de Estados Unidos con respecto al conflicto bélico que afecta a Ucrania y Rusia si Trump asumiera nuevamente el poder en 2024?

Algunas consideraciones objetivas pueden ser hechas para intentar brindar una respuesta a tal interrogante. En cuanto a la relación entre Estados Unidos y Rusia, durante su mandato Donald Trump mantuvo una actitud conciliadora hacia Moscú, llegando a elogiar en reiteradas ocasiones el liderazgo de Vladímir Putin. Además, exploró la posibilidad de levantar las sanciones económicas impuestas a Rusia por la anexión de Crimea y por su intervención en el conflicto en Ucrania (la llamada Guerra del Dombás) a partir de 2014. Estos antecedentes permiten proyectar que una nueva administración Trump podría buscar una solución diplomática al actual conflicto armado en esa región. El expresidente incluso expresó en una reciente entrevista su intención de poner rápidamente fin a la guerra y aseveró que podría: “dejar de enviar dinero y armamento a Ucrania”, motivado especialmente por la deuda gigantesca que Estados Unidos estaría adquiriendo y por la necesidad estratégica de concentrarse en asuntos de la política interior de su país.

Debe considerarse el hecho de que el discurso “proteccionista” fue un elemento clave durante toda la gestión pasada de Trump y, en tal sentido, es previsible que una futura gestión suya se centre efectivamente en los intereses más puntuales de la economía estadounidense, alejándose de “conflictos distantes” que, en todo caso, parecen haber sido más perjudiciales que beneficiosos (al menos en términos económicos) para los Estados Unidos. Este movimiento, además, permitiría al gigante norteamericano desplegar una política exterior enfocada en la disputa con China (algo que fue también característico del anterior gobierno de Trump), ya que son estas dos potencias las que se encuentran hoy en día en una lucha por la hegemonía económica mundial.

En este último sentido, debe tomarse en cuenta que bastantes expertos en la materia opinan que la guerra comercial entre el país del norte y el gigante asiático parece poner en primer plano la pugna de poder entre una superpotencia establecida y una emergente que, en el largo plazo, aspira a destronarla. Es importante, en este sentido, tener en cuenta que la política es un asunto dinámico y que muchas variables pueden influir en la postura de un gobierno en relación con un conflicto internacional. En este caso particular, parecería ser que la situación bélica en Ucrania y los propios intereses de EEUU en dicho conflicto podrían verse importantemente definidos, en un futuro próximo, por la forma que vaya adquiriendo la competencia específica entre Washington y Beijing.

POLÍTICA, MUNDO Y PAÍS

Fabian Zapata, Leandro Sejas, Victoria Cheng y Jhonatan Poppe

Estudiantes de Relaciones y Negocios Internacionales de la UPB

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