Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 10 de julio de 2020
  • Actualizado 12:43

La razón del corazón

La razón del corazón

La Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó una ley por la que las elecciones deberían realizarse los primeros días del mes de agosto.

Entre sus argumentos figura el supuesto afán prorroguista del Gobierno de transición y el deseo de la bancada del MAS de dejar de ser parlamentarios para pasar la posta a otros políticos.

Está claro que ha sido una decisión irrisoria, no solo por sus justificaciones absurdamente políticas, sino también porque no han tomado en cuenta el contexto en el que vive el país ni el punto de vista médico y científico acerca de la pandemia. Se trata entonces de una ley que ignora el sentido común y que obedece a un afán electoral clarísimo.

Las críticas no se han dejado esperar, desde las muy razonadas y teorizadas opiniones de los politólogos hasta los comentarios irónicos por las redes sociales. Sin embargo, parece existir un elemento que no se ha tomado en cuenta y es que las elecciones no se ganarán apelando a la fuerza y ni siquiera a las posibles razones económicas, políticas o sociales que el electorado tendrá que evaluar.

Recordemos que el MAS perdió el referéndum del 2016 a pesar de que las encuestas lo daban por ganador. El escándalo Zapata fue la gota que rebalsó el vaso para que la gente harta, indignada, molesta, humillada, decida quitarle el respaldo a un gobierno que pretendió eternizarse en el poder y ahora tilda de prorroguista a la señora Áñez.

Recordemos también que en 2019 el pueblo, encabezado por los jóvenes, se levantó porque se sintió ignorado y pisoteado por un fraude electoral que ahora resulta imposible negar y por el cual estamos viviendo una situación de transitoriedad gubernamental. El pueblo boliviano no solo fue testigo de un fraude electoral, sino también de una escalada de violencia encabezada por el autor del fraude.

Algunos entendidos en campañas políticas aseguran que las elecciones no se ganan apelando a la fuerza o a la razón, sino que son las emociones las que hacen que un candidato reciba el respaldo de sus electores.

¿Qué emociones nos ha hecho experimentar el MAS durante estos últimos años? Aparte de la bronca contenida en miles de corazones bolivianos, toda otra serie de emociones negativas hacia esa tienda política. ¿Qué sensaciones percibimos los bolivianos cuando vemos aprobar una ley absurda desde la bancada del partido azul? Ninguna que nos lleve a darle nuestro respaldo electoral.

Por lo tanto, si la ley ha sido aprobada para darle una ventaja al MAS, no se engañen señores legisladores, el corazón del pueblo ya ha decidido que su voto no será por su partido.

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