Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 12 de noviembre de 2019
  • Actualizado 23:11

Escenarios posibles

A estas alturas del conflicto, los actores han manifestado sus posiciones. En general, las posiciones son solo superficiales, llevan por detrás intereses y necesidades. 

El Gobierno, a la cabeza de Evo, ha declarado que ganó las elecciones sin necesidad de segunda vuelta, ha invitado a observadores internacionales a realizar una auditoría al proceso eleccionario y ha acordado con la OEA que su resultado sea vinculante. También ha pedido a los movimientos ciudadanos en todo el país que haya un tiempo de tregua y que se levanten los bloqueos.

Con la otra mano, aunque no lo supiéramos, ha organizado grupos de choque para generar violencia en todo el país. Mientras escribo esta nota, me informan que murió una persona más, sumada a los dos fallecidos en Montero, la anterior semana. De manera inconstitucional y abusiva no ha permitido que el líder cívico cruceño salga del aeropuerto Internacional de El Alto, por medio de grupos de gente violenta, alcoholizada y pagada, que han puesto en peligro esa vida y han amenazado la libre locomoción en nuestro país. 

Es evidente que a Evo le interesa aferrarse al poder y que utilizará todo lo que esté a su alcance por mantenerse en la silla presidencial.

Carlos Mesa y Comunidad Ciudadana han solicitado que se anulen las elecciones, que renuncien los vocales del Tribunal Supremo Electoral y que se convoque a un nuevo proceso eleccionario. Su propuesta es la más democrática e institucional. Su pérdida de arrastre popular, el haberse dado cuenta de que su liderazgo está siendo puesto en entredicho, pueden también ser razones para su posición: nuevas elecciones con los mismos candidatos. Por cierto ¿dónde está Chi, el tercero del 20 O? Y los otros candidatos de la oposición, ¿cayeron ya en cuenta de la responsabilidad que han tenido para que el país se encuentre sumido en este pozo?

El Comité Cívico de Santa Cruz y la Coordinadora de Defensa de la Democracia, al mando de Luis Fernando Camacho, han solicitado la renuncia del presidente Morales y la radicalización de medidas de presión. El movimiento ciudadano más importante del país, aquel que sostiene toda la movilización, es sin duda, Santa Cruz. La renuncia de Evo supondría una sucesión constitucional y la inmediata convocatoria a nuevas elecciones. Es indudable que el más presidenciable será Camacho. Detrás de este pedido, entonces, no solo se encuentra un reclamo justo que es el respeto a la democracia, a las instituciones y el cansancio del pueblo de un Gobierno corrupto y autoritario. Se encuentra también la necesidad de que, por fin, a esta altura de nuestra historia, Santa Cruz gobierne el país.

En estos momentos de violencia generalizada, encuentro dos salidas posibles. La primera, una deposición de las actitudes, un desarme espiritual que permita que las partes se sienten a dialogar con la ayuda de un tercero imparcial que bien puede ser la Iglesia católica. Es indudable que en una mesa de diálogo la capacidad de ceder y la escucha serán la clave. La otra tiene que ver con la escalada de violencia. Mientras más violencia se dé en las calles, como hoy en todo el país, será el mejor escenario para el Gobierno, puesto que podrá intervenir usando constitucionalmente la fuerza a través de un Estado de Sitio en el que se pueden producir aún más muertes.

Considero que todos debemos hacer un esfuerzo para deponer actitudes, para generar las condiciones de diálogo y para salir de esta situación que solo nos llevará a la debacle.