Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 10 de julio de 2020
  • Actualizado 11:52

Cuando uno es más que dos

Cuando uno es más que dos

Lógicamente dos es más que uno. Dos reelecciones, dos aguinaldos, dos personas, son más que una. ¿Existe algún momento en que uno sea más que dos? Al parecer sí, y no hablo de algo figurado, sino más bien de una realidad evidente.

El dos nos hace pensar en diversidad. Pero también nos trae a la mente la idea de separación y de dispersión. Por esto, dos puede significar diversidad no reconocida, discriminada, desatendida, desoída. Una de las partes es más importante que la otra.

La búsqueda de intereses individuales también puede ser una manera de comprender el dos. Cada uno va detrás de sus propios objetivos y no le interesa el otro. Cuando la lógica es dos, uno gana y otro pierde o peor aún, lo que gana uno lo pierde el otro.

En este contexto, el uno puede ser mayor cuando supone la búsqueda conjunta de objetivos. Por este motivo, uno no significa imposición, no es igual a “rodillo parlamentario”, uno, no quiere decir entregar el país al “capricho” (es lo menos que puedo decir) de un caudillo. Justamente por mantener la unidad como país, considero que aprendimos a no otorgar todo el poder a una sola persona o a un solo partido.

La unidad, por tanto, no se la encontrará anulando al otro. En democracia, se hallará la unidad cuando se respete la libertad de todos los ciudadanos, cuando se busque la igualdad de las sociedades, cuando se luche por la justicia, cuando se respete al diferente y se valore el pluralismo.

Trabajar hombro con hombro es un ejemplo de unidad. Esta frase supone la labor coordinada y en equipo; expresa también la igualdad de los que realizan la acción: nadie es más grande o más pequeño que otro. Es también una manera de mostrar la dignidad de cada persona y de su aporte al conjunto.

La verdadera unidad no se conseguirá anulando al otro, sí contrapesando poderes, por este motivo la independencia de los órganos del Estado es fundamental para mantener una patria cohesionada.

Todo esto me hace pensar en aquel hermoso poema de Mario Benedetti que titula “Te quiero” y que dice en una de sus estrofas: “Si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos”. En este caso, cuando seamos una sociedad que camina “codo a codo”, nuestra unidad será más grande y más fuerte que la diversidad. Solo así uno será “mucho más que dos”.