Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 06:38

Cambios circunstanciales y de fondo

Cambios circunstanciales y de fondo

La pandemia generada por el coronavirus es una oportunidad para que se realicen cambios educativos no solo circunstanciales, sino también de fondo.

La situación sanitaria que nos toca vivir está desvelando algunos aspectos humanos que los habíamos dado por superados y que nos obligan a repensar la formación que se ofrece en escuelas y universidades. Mencionaré a continuación algunos de ellos:

Las numerosas y trágicas muertes producidas por la COVID-19, incluso con escenas solo vistas en ficción, como la muerte de personas en plena calle, ponen en evidencia la vulnerabilidad de nuestras vidas. Nuestras seguridades puestas en bienes, en dinero, incluso en niveles de poder, son inofensivas ante el microscópico ataque del virus.

Las medidas extremas de emergencia sanitaria en distintos lugares del mundo, nos han hecho evidenciar algo que tal vez nos negábamos a reconocer o que simplemente no lo sabíamos porque andábamos muy ocupados con nuestros trabajos: la desigualdad estructural del mundo. Desigualdad es evidente en los sectores empobrecidos que son los que más han sufrido las consecuencias de la desaceleración económica pues viven y comen con los ingresos del día. Pero esta desigualdad también se ha hecho claramente visible la ignorancia de la gente, en los servicios de salud precarios, los servicios educativos y los escasos medios de algunos países para sostener cuarentenas que, hoy por hoy, se han tornado indefinidas.

La desinformación también es una de las evidencias del mundo en pandemia. Desde quienes afirman que los termómetros UV pueden dañar la vista, hasta quienes niegan la existencia del coronavirus y lo definen como un invento político, pasando por aquellos que pretenden demostrar que el virus es inofensivo a sus cuerpos bien alimentados con chuño y papa; la información fidedigna, aquella que va más allá del rumor, la que informa con la verdad, está tan mezclada con la noticia falsa y malintencionada.

Existen muchas otras consecuencias del mundo en pandemia, pero quiero finalizar con esta que considero fundamental. El confinamiento nos ha despertado la necesidad del contacto con el otro, cuánto extrañamos dar un abrazo y un beso a nuestros amigos, incluso saber cuándo alguien sonríe mientras está con la mascarilla. Nos ha devuelto la sensibilidad hacia las muestras cotidianas de afecto y confianza. No es lo mismo contactarse con alguien amado, un amigo, un familiar, la pareja, por medio virtual que tenerlo de persona y poder mirar sus ojos, sus gestos, su sonrisa, así como tomarle la mano o pegarle una palmada de afecto en el hombro.

Ahora vuelvo a la afirmación inicial. Evidentemente, la pandemia exige del mundo educativo cambios urgentes ante esta circunstancia que algo de pasajera y algo de permanente tendrá. Lo circunstancial tiene que ver con el establecimiento de la educación a distancia en sus diversas modalidades. También será circunstancial la capacitación de los docentes en el uso de las NTIC y de aplicaciones adecuadas a cada especialidad docente.

Sin embargo, los cambios de fondo tienen que ver con lo que la pandemia está evidenciando. Ante la vulnerabilidad humana, la educación en el respeto de toda vida. La formación en el valor de cada persona indistintamente de cuánto haya podido acumular, de su raza, de su religión, de su cultura, etc. La formación en el respeto y protección de la vida.

Ante la desigualdad estructural, la necesidad de educar en la libertad y los procesos de liberación. Una educación para la paz y la justicia que requiere de las capacidades de escucha y  diálogo, de la pregunta y de la búsqueda consensuada de nuevas realidades con mayores oportunidades.

Ante la desinformación, la formación de la honestidad y la solidaridad.

Ante la necesidad del contacto físico, la educación del cuerpo, no solo como salud, nutrición y deporte, sino como formación de la dimensión afectiva, aquella capacidad de amar que da razón a la sexualidad y permite comprenderla en toda su realidad.

Las consecuencias en el mundo educativo son muchas, valgan estos cortos ejemplos para seguir preguntándonos, cuáles son los cambios de fondo que requiere la educación en nuestro país.

NÉSTOR ARIÑEZ R.

Máster en Formación Docente e Innovación Educativa

nestor.ariñ[email protected]

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