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  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
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Escuchar con los ojos

Escuchar con los ojos

A propósito del Día de la Niña y del Niño, que se conmemora cada 12 de abril, cabe resaltar la importancia de la crianza en el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos e hijas, crianza efectivizada desde las interacciones familiares, que son pura y sencillamente comunicación.

Varios son los elementos que deben desarrollarse en los procesos de crianza para que la persona (hijo – hija) esté preparada con habilidades y competencias, para vivir en sociedad, uno es la promoción de ambientes sanos, donde sus integrantes crezcan con la capacidad de reconocer sus propios sentimientos y emociones como la de los otros, y adquirir habilidades sociales que les permitan contar con relaciones positivas.

Es entonces que en el seno familiar la comunicación cobra importancia cuando pensamos en la crianza, pues los procesos de interacción permiten establecer vínculos, expresar emociones, sentimientos, diferencias, establecer reglas, acuerdos, etc. 

Las diferentes formas comunicacionales, dentro de una familia, definen la relación entre sus integrantes, muestran las conexiones entre los miembros que poseen códigos propios, permitiendo intercambiar y transmitir información, dan sentido a las cosas, mantienen relaciones, crean identidades, transmiten cultura, costumbres y habilidades para que nuestros hijos e hijas crezcan y se desarrollen de la mejor forma posible. La teoría afirma que “es imposible no comunicar: Todo comportamiento es una forma de comunicación”, todo en nosotros comunica, la falta de atención, de respuestas, el contacto físico, el rechazo, no escuchar con atención plena ni mirar a nuestro interlocutor, etc.; por tanto, debemos tener consciencia plena durante el proceso de crianza, para que se convierta en positiva desde un cambio en la comunicación con nuestros seres queridos, que la interacción permita que nuestra presencia como padres y madres sea significativa para ellos; que sea una comunicación afectiva, basada en la calidez y la ternura, cree relaciones positivas que permitan la unión y la adaptabilidad dentro y fuera de las familias, fortaleciéndolas o, al contrario, debilitándolas, con una comunicación - crianza negativa, generando desunión, fragmentación y disgregación.

La Crianza Positiva consciente debe ser, entonces, una manera de cuidar y acompañar el desarrollo de las niñas y niños con una disposición y una práctica permanentemente afectiva, en la que escuchemos con los ojos, desde una mirada tierna, sincera, atenta con todas las posibilidades de comunicación y expresión que tienen las palabras, los gestos, nuestras actitudes y actos (...).

CONSTRUIR COMUNIDAD

MÓNICA VACA GIMÉNEZ

Comunicadora Social y docente Comunicación Social UCB Cochabamba 

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