Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 01 de junio de 2020
  • Actualizado 11:50

Ser niño y niña en tiempo de COVID-19

Ser niño y niña en tiempo de COVID-19

Son peculiares las condiciones en las que nos encontró la conmemoración del 12 de abril, día de los niños (y niñas) en Bolivia, en el contexto del COVID-19. Aunque se conoce que los niños y niñas que adquieren el coronavirus tienen síntomas más leves y las tasas de mortalidad son menores a los de otros grupos etarios, sin duda, también vivirán efectos negativos en sus vidas.

El prolongado confinamiento, la ansiedad, la pérdida de empleos, las dificultades para asegurar ingresos familiares para el sustento familiar, como ya se ha advertido, incrementan el riesgo de violencia familiar contra las mujeres, niños y niñas. De igual manera, aumentan la vulnerabilidad de sufrir violencia sexual, que sabemos, la mayoría de los casos son perpetrados por integrantes del entorno familiar.

Los recursos institucionales para proteger a estos grupos poblacionales han disminuido su atención a estas problemáticas y se han concentrado en la respuesta sanitaria y el control al cumplimiento de las restricciones.

La suspensión de las clases significará para muchos niños y niñas la restricción de su derecho a la educación; la actual crisis está evidenciando las desigualdades, algunos niños y niñas tendrán a disposición materiales de estudio y acceso a internet, mientras la mayoría no cuenta con tecnología, ni con una computadora para seguir clases a distancia.

El impacto que se prevé que el coronavirus tendrá en la economía de nuestro país nos pone ante la real posibilidad de retrocesos; la pérdida de empleos podría traducirse en incremento de las tasas de trabajo infantil, niños y niñas que se verían forzados a dejar la escuela para trabajar vendiendo en las calles o mendigar, y para las niñas particularmente, para cuidar a sus hermanos pequeños, asumir tareas domésticas o enfrentar mayor vulnerabilidad ante uniones tempranas. De igual manera, muchos niños y niñas quedarán en la orfandad, habiendo perdido uno o ambos padres durante la pandemia, incrementándose los peligros como la trata y tráfico de personas entre otros.

La lucha contra el coronavirus no es una batalla que debe librarse solo en el ámbito de la salud, las respuestas ya están generando impactos en la vida y organización social, por lo que es importante contar con una estrategia integral que contemple los enfoques de género, generacional, intercultural, convocando a organizaciones que pueden contribuir a prever y minimizar los efectos negativos. Hoy nos toca pensar en los niños y niñas.