Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 11:08

Feminicidio: se buscan culpables

Feminicidio: se buscan culpables

Los feminicidios suman y cuentan. 38 en lo que va del año, un promedio de casi 10 por mes. Más de 11 mil denuncias de violencia intrafamiliar o doméstica hasta el 25 de abril. Cada uno más cruel que el otro. La violencia contra las mujeres ya no queda entre las cuatro paredes del hogar. Los feminicidas ya no se esconden, ahora se pavonean por sus actos violentos, dan consejos y acusan públicamente, para librarse de su culpa y transferir la responsabilidad de los actos violentos, con la ayuda de los medios de comunicación.

No importa si comete el ataque frente a decenas de personas o que ocurra a plena luz del día, porque eso busca el feminicida, una audiencia que comente, que entienda que él es el dueño. Adopta una actitud desafiante, tal vez porque sabe que, a pesar de haber sido encontrado en flagrancia, frente a decenas de testigos, podrá encontrar en el sistema judicial, quien, investigue el hecho, dilate el proceso, argumente demencia e intente eludir la justicia. En la cabeza del feminicida sus actos violentos están justificados, son acciones disciplinarias...

No podemos dejar de mencionar al feminicida que deja una nota, en la que expone los argumentos machistas detrás del hecho violento y que, probablemente, en su mente hagan sentido. Nostálgicamente extraña un pasado en el que las mujeres eran obedientes, calladas y sumisas, no cuestionaban, ni reclamaban. Un tiempo en el que todos estarían tranquilos. No como ahora, que las mujeres dicen, piensan y hacen con libertad. Deciden cortar relaciones violentas, deciden trabajar, estudiar, tener planes propios, ser independientes, autónomas. De eso es culpable el feminismo, de buscar una sociedad más justa, más igualitaria, en que las vidas y las decisiones de las mujeres cuenten y no de los feminicidios.

Tanto las amaron que las mataron. ¡Vaya expresión de amor que son las puñaladas, los martillazos, los disparos, los estrangulamientos!  Siguen rondando los mensajes que se instalan en las conversaciones y que suelen parecer una guía de comportamiento para las mujeres que no quieren acabar como Yessie, Vilma o Edith. No les falles, obedece, no seas feminista, le perteneces, no hagas lo que quieres, no salgas, no seas libre, no sueñes, no bailes, no vivas, no seas…

No hay vuelta atrás, el mundo ha cambiado, las mujeres estamos cambiando. Necesitamos -como sociedad- acelerar las transformaciones de ideas, prejuicios profundamente machistas y patriarcales, fuertemente arraigadas que son las que están detrás de las relaciones desiguales entre mujeres y hombres, que sostienen la violencia en sus múltiples expresiones.

DESDE EL CUARTO PROPIO

MÓNICA NOVILLO G.

Feminista y comunicadora social

[email protected]

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