Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 06:02

Embarazo infantil forzado

Embarazo infantil forzado

Ha sido conocida como “la niña de Guriri”, barrio de un municipio del estado de Espíritu Santo de Brasil, y que ha alcanzado alta visibilidad debido al caso de una niña de tan solo 10 años, violada sistemáticamente por un tío desde los 6 años y que ha sido embarazada producto de la violación.

Desde que se conoció públicamente el caso, se produjeron una serie de violaciones a sus derechos humanos que fueron denunciadas por organizaciones feministas y de derechos humanos del Brasil. La primera, la niña fue alejada de su familia y trasladada a un albergue público municipal, pasando a custodia del Estado bajo el pretexto de ofrecerle protección; pero que podría ser considerada como una forma de tortura por el contexto de agresiones. Bajo tutela del Estado, la niña y su familia pierden autonomía para tomar decisiones que afectarían su vida, como la de interrumpir el embarazo, en el marco del Código Penal brasilero, vigente desde 1940 y que prevé esta posibilidad en casos de violación.

El caso fue remitido al sistema judicial, aunque no era necesario, pues no se requiere autorización judicial. La ministra de las Mujeres de Brasil, conocida por sus posiciones contra los avances en derechos de las mujeres, intentó influenciar a las autoridades locales para evitar la realización del aborto previsto por ley, sin embargo, las autoridades judiciales locales emitieron la autorización para el procedimiento.

Otros actores fundamentalistas realizaron movilizaciones en el centro de salud para negarle el derecho a la niña, se solicitaron pruebas adicionales, que buscaban dilatar la resolución y la revictimizaban, por lo que fue trasladada a un municipio vecino para realizar el procedimiento,

Finalmente, el aborto se realizó y la niña está segura y con su familia y pronto volverá a jugar fútbol como le gusta. Sin embargo, el caso de Guriri nos muestra la realidad que miles de niñas viven en nuestra región y el país: violencia sexual, embarazo infantil forzado, uniones y matrimonios de niñas forzados, mortalidad materna infantil y situación de violación de derechos. 

Está claro que las vidas de las niñas no importan, bajo argumentos de falsa moralina se las expone a riesgo de muerte por llevar un embarazo cuando sus cuerpos no están listos y se valora muy poco su futuro. Nos alerta sobre los riesgos que enfrentamos como sociedad ante la arremetida fundamentalista y antiderechos y el manipuleo de los derechos humanos de mujeres y niñas por parte de actores políticos inescrupulosos.

MÓNICA NOVILLO G.

Feminista y comunicadora social

monica[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad