Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 18:51

Día de las niñas y mujeres

Día de las niñas y mujeres

El 11 de octubre, en Bolivia coinciden dos fechas importantes de reivindicaciones de la igualdad de género: el Día de la Mujer Boliviana y el Día Internacional de la Niña. En ambos casos se trata de llamar la atención sobre la agenda pendiente que tiene nuestra sociedad para asegurar condiciones adecuadas a mujeres y niñas para ejercer plenamente sus derechos.

No hay duda, la emergencia sanitaria por la COVID-19 nos ha mostrado que persisten las desigualdades; una de ellas es la que se expresa en las brechas de educación, para niñas y mujeres. Las primeras han logrado acceder a la educación, cambiando prejuicios que antes evitaban su llegada, sin embargo, los años que pasan en la escuela son aún menos que los niños, y también menos si viven en el área rural o pertenecen a naciones o pueblos indígenas. Para las mujeres, la posibilidad de terminar la escuela y pasar a la universidad o formarse técnicamente, sigue siendo un desafío, limitando la posibilidad de planificar y proyectar sus vidas o acceder al mercado laboral en mejores condiciones. Acceder a la educación sexual integral desde la niñez, es el reto mayor, pues no se reconoce como un derecho fundamental, pesando prejuicios basados en la idea de que se les impulsaría a iniciar precozmente su vida sexual, cuando la evidencia demuestra lo contrario. Nuestro país tiene elevadas tasas de embarazo de niñas y adolescentes, la mayoría de ellos producto de una violación.

Los índices de violencia ubican a Bolivia entre los países con las tasas más altas de feminicidio, violencia doméstica y familiar, y violencia sexual particularmente contra mujeres y niñas. Se trata de una cadena de formas de violencia que se inicia para las mujeres en la niñez y que se prolonga a lo largo de la vida. En Bolivia, las condiciones de pobreza y la asignación de roles de género empujan a las mujeres a realizar desde niñas actividades de cuidado y tareas domésticas, en su propio hogar o en otros, a veces percibiendo un salario o no, en condiciones precarias y con alta vulnerabilidad frente a situaciones de violencia.

La fecha se hace particularmente relevante en un contexto electoral, en el que se han presentado escasas propuestas para mejorar las condiciones de vida de niñas y mujeres, a pesar de que son la mitad de la población, se las menciona de manera tangencial y no integradas en las propuestas de desarrollo como actoras sociales, económicas y políticas que son. Se ha logrado importantes avances, sin embargo, todavía tenemos grandes desafíos para romper la cadena de discriminación y violencia que viven las mujeres a lo largo de la vida y asegurarnos que podamos cumplir con las promesas que les hacemos a las niñas, de que pueden soñar con ser y hacer lo que quieran, planificar sus vidas y vivirlas libres y sin violencia.

MÓNICA NOVILLO G.

Feminista y comunicadora social

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