Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 10 de julio de 2020
  • Actualizado 12:12

De virus y racismo

De virus y racismo

La rapidez de propagación de la COVID - 19 para alcanzar la calificación de pandemia sorprendió al mundo entero. Pero con mayor velocidad circulan otros virus (enfermedades globales) como el racismo, el machismo, la homolesbobitransfobia y enfermedades globales que pueden compararse al coronavirus por la rapidez de su difusión, por promover discursos de odio, discriminación, violencia e intolerancia, con altos niveles de letalidad, si no tomamos medidas colectivas para detenerlas; pero que ya no nos sorprenden tanto.  Así como podemos comparar las respuestas que diferentes estados le dan a la pandemia, también podemos hacer el mismo ejercicio con las respuestas a los brotes de esas otras enfermedades.

El racismo en Estados Unidos ha sido puesto en evidencia una vez más por la difusión de un video en el que un policía blanco mantiene inmovilizado a un afroamericano, George Floyd, arrodillándose sobre su cuello durante varios minutos, acto que le hubiera causado la muerte. La indignación de la población norteamericana ante la brutalidad policial, ha generado protestas y movilizaciones, sobre todo por la impunidad que estaba cobrando el hecho, ya que el policía habría sido solo despedido; pero no sometido a una investigación, ni acusado por asesinato.

En nuestro país, el virus del racismo también pulula libremente, más rápido que la COVID - 19. El ahora exministro de Minería Fernando Vásquez, en un esfuerzo por desmarcarse de una posible vinculación con el Movimiento Al Socialismo (MAS), hizo referencia a las condiciones que lo hacen incompatible, como sus ojos verdes y ser blanco. Y aunque la autoridad fue destituida, más por cálculo político que por convicción, otra muestra reciente de racismo la ofrece el viceministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Cristian Tejada, quien se burló de la demanda de los Ponchos Rojos para reanudar las actividades educativas y que sigue en funciones.

En otras latitudes, encontramos en contraposición la intervención de la canciller alemana Angela Merkel, ante el Congreso de ese país, quien advirtió que “(…) Expresar una opinión tiene sus costes. Pero, la libertad de expresión tiene sus límites: esos límites comienzan cuando se propaga el odio, empiezan cuando la dignidad de otra persona es violada (…)”.

El racismo es una enfermedad que solo puede ser atendida, cuando reconocemos cuán enfermos como sociedad nos encontramos.