Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 01 de marzo de 2021
  • Actualizado 19:12

Cuando ya estamos a punto de cerrar el año y toca hacer un balance, es inevitable  calificar a uno tan difícil como el 2020, particularmente para quienes habitamos en Bolivia, donde vivimos una crisis multidimensional: expresada en la crisis política arrastrada desde 2019, un contexto electoral prolongado, por elecciones pospuestas reiteradamente; la ausencia de Estado, la mayor reducción del espacio de actuación de la sociedad civil; la crisis sanitaria, el miedo al contagio, la pérdida de vidas, el confinamiento, la presencia de militares y policías en las calles, escenas que seguramente harán parte de las memorias de uno de los períodos más extraños que nos haya tocado vivir, y la consecuente crisis económica y sus manifestaciones, cierre de negocios y pérdida masiva de empleos, incremento de la pobreza, entre otros muchos que, quienes me leen deben estar sumando a mi lista.

Pese a mi balance negativo, dos hechos que hicieron noticia durante la semana pasada, que curiosamente coincidieron con el Día de los Derechos Humanos, contribuyeron a recobrar el optimismo para mirar el próximo 2021. 

El primero, la resolución emitida por el Tribunal Supremo Electoral y el Servicio de Registro cívico – Sereci que admitió el registro de la unión libre de Guido y David, luego de un largo proceso en instancias judiciales por la negativa del Sereci a registrar la unión. De esta manera se sentaría un positivo precedente para asegurar la igualdad de derechos, para todas las personas, tal y como lo establece la normativa nacional y los tratados de derechos humanos.

El segundo, es la aprobación en la Cámara de Diputados de Argentina de la media sanción del proyecto de ley de Interrupción voluntaria del embarazo luego de 20 horas de intenso debate, y que, en caso de aprobarse en el Senado, regularía el derecho de las mujeres a abortar legalmente, asegurando que la maternidad sea una decisión y no una imposición. Desde hace varios años, la persistencia del movimiento feminista argentino ha inspirado movilizaciones en toda la región, para avanzar en el reconocimiento de la autonomía de los cuerpos de las mujeres. Grandes pasos que han generado reacciones diversas de grupos antiderechos, conservadores y fundamentalistas, con discursos de odio, que nos plantean los desafíos que seguramente deberemos enfrentar el próximo año para lograr avanzar hacia más igualdad y reconocimiento de la dignidad humana.

DESDE EL CUARTO PROPIO

MÓNICA NOVILLO G.

Feminista y comunicadora social

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