Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
  • Actualizado 20:13

21J, Día de la Educación NO Sexista

21J, Día de la Educación NO Sexista

En Bolivia, la educación ha sido reconocida en nuestra Constitución Política del Estado como un derecho, además, como función esencial del Estado, que debe garantizar su acceso a todas las personas sin discriminación. La Ley de Educación Avelino Siñani- Elizardo Pérez es más ambiciosa aún, al proponer como fin una educación despatriarcalizadora, desmontando el sistema de dominación que oprime a las mujeres. 

El derecho a la educación, sin embargo, no significa solo acceder a la escuela, sino que es necesario asegurar que la educación sea pública (responsabilidad del Estado), gratuita; de calidad, característica que hace referencia a los contenidos. En ese entendido, la educación, además, debe ser laica, en concordancia con los postulados del Estado Plurinacional, en el que se separa con claridad la religión del Estado. Adicionalmente, la educación debe ser inclusiva, sin discriminación, libre de estereotipos de género, a lo largo de la vida, que no tolere la violencia, acoso sexual o discriminación y, fundamentalmente, no sexista. 

El sexismo es definido como el conjunto de actitudes, prejuicios y prácticas que generan trato diferenciado o discriminatorio en función del sexo o género de las personas. En consecuencia, hablar de educación no sexista es hablar de una educación que promueve la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, el respeto de los derechos humanos y, particularmente, los de niñas, adolescentes y mujeres, ampliando las posibilidades de contar con un proyecto de vida y tomar definiciones para su futuro.

El 21 de junio de cada año se conmemora a nivel internacional el “Día de la Educación No Sexista”, fecha instaurada en 1981 por la Red de Educación Popular Entre Mujeres (REPEM), reunida en Paraguay. Desde entonces, se multiplicaron las iniciativas para promover el derecho de las mujeres a una educación democrática, libre de estereotipos, que no refuerce la discriminación femenina en toda la región, para recordar a los Estados los compromisos que han asumido para lograr que la educación contribuya a la emancipación de las mujeres.

Hoy más que nunca, es necesario apelar al sistema educativo para lograr transformaciones de los imaginarios colectivos y valores sociales que refuerzan y reproducen la violencia contra las mujeres y reemplazarlos por los que promueven la igualdad, el empoderamiento y una cultura de no violencia.

DESDE EL CUARTO PROPIO

MÓNICA NOVILLO G.

Feminista y comunicadora social

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