Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 20:18

Wilstermann y sus ciclos dorados

Wilstermann y sus ciclos dorados

Uno de los más grandes del fútbol boliviano, Wilstermann, tiene la particularidad de referirse -en su propia historia- a ciclos de oro, confrontando criterios de la época, entre destacados periodistas del deporte, especializados en fútbol y, simpatizantes o aficionados incondicionales, que lo siguen por miles, dentro y fuera de Bolivia.

Wilstermann, nombre predestinado para ser mencionado y consagrado en el fútbol internacional, a 28 días de conmemorar 72 años de su fundación, (24 de noviembre de 1949) encuentra consenso para celebrar con un cuarto ciclo de oro incuestionable.

Aparte de los jugadores, que son los protagonistas en la cancha, los dirigentes tienen mucho que ver con los éxitos y fracasos.

No olvidar a Roberto Prada Estrada y Jorge Rojas Tardío, vinculados al primer ciclo (57, 58, 59, 60), tampoco a Fernando Vargas (72, 73, 74), con el segundo, ni Alfredo Salazar Rivas y Erasmo Saavedra (80, 81, 82), con el tercero.

Después de una sequía de casi cuatro décadas, la construcción del cuarto ciclo de oro, tiene inicio el 13 de junio del año 2012, cuando hinchas del equipo Rojo eligieron por aclamación al presidente Ángel Campero, junto a Mario Montaño y Grover Vargas, para salir de la crisis agobiante.

Después, presidió Montaño, pero el 15 de julio del 2016 asume Vargas, elegido por 814 votos con el Frente “Wilstermann Futuro”, cosechando desde entonces tres títulos (2016, 2018 y 2019), con participaciones internacionales destacadas, excepto la inexplicable goleada ante River Plate.

El fútbol no solo es magia o sentimientos, exige mucho trabajo y sacrificio, agregado al talento, que hoy por hoy tiene costos siderales.

Mauricio “Patato” Méndez Roca merece el reconocimiento como historiógrafo de Wilstermann, por su conocimiento de cuerpo y alma wilstermanista, además, junto a Carlos Arze Amaya, Eduardo Pereira y Víctor Hugo López, contribuyeron con una estrella en sus gestiones.

Por eso respaldo plenamente -junto a la mayoría- que Wilstermann está viviendo su cuarto ciclo de oro, denominación que no tiene parámetros, ni tampoco daña o perjudica a nadie, porque surge del sentimiento del seguidor reflexivo o fanático, como de la opinión objetiva e histórica, de quienes vivimos a plenitud este deporte de multitudes.

 

Mis circunstancias
MOISÉS REVOLLO 
Periodista deportivo
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