Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de febrero de 2023
  • Actualizado 14:01

Entre la vida y la muerte

Entre la vida y la muerte

Días intensos que hacen reflexionar sobre la vida y la muerte, que para la mayoría son importantes, aunque para algunos intrascendentes, por lo que obran con una soberbia desmesurada, creyéndose omnipotentes e intocables.

Hoy será la misa de un sobrino muy querido -de apenas 19 años- que falleció en un desgraciado accidente de moto, dejando una desconsolada familia, que solo puede refugiarse en la fe, para tratar de encontrar la difícil resignación.

En el ámbito nacional, murió un funcionario municipal obligado por su alcalde a enfrentar a ciudadanos que bloqueaban en Santa Cruz, exigiendo que el Gobierno cumpla su obligación de realizar un censo cada 10 años.

La desvirtuada democracia masista hace que los gobernantes de turno crean que tienen un cheque en blanco para hacer lo que les viene en gana, buscando eternizarse en el poder, cuando todo absolutamente es efímero.

Un gobierno erigido por la mayoría o por pactos sociales, como el presente, es para todos los bolivianos, incluyendo a los que no están de acuerdo con su esencia.

Lo contrario es autoritarismo y desnaturaliza la democracia que tiene que escuchar a las mayorías y minorías.

El Gobierno es como un padre de familia que tiene que atender a todos los hijos por igual, aunque cada uno de ellos sea diferente.

Nunca debió permitir llegar al extremo de un paro indefinido que en los hechos perjudica absolutamente a todos, culpables e inocentes.

No existe peor cosa que la pérdida de autoridad, por caprichos o cálculos políticos, como postergar un censo que debía llevarse a cabo este mes y año.

Como la violencia engendra violencia, nunca será responsable arriesgar una sola vida boliviana, por defender una posición, por muy legítima que sea.

Por eso, aunque me solidarizo plenamente con Santa Cruz, aplaudo la posición asumida por el Alcalde, que busca diálogo y concertación urgente, en lugar de confrontación como exigen los aventureros de siempre, que seguro no pondrán a sus hijos en la primera fila ni ellos estarán para soportar los embates de los que se creen dueños del país.

Por experiencias pasadas, policía y fuerzas armadas cumplan su deber constitucional, no repriman a la otra parte del pueblo, que solo quiere vivir en paz, con su trabajo y amor a la Patria.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

[email protected]

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