Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 13:55

Tentación errónea de generalizar

Tentación errónea de generalizar

En los tiempos que corren, se cae fácilmente en el error de generalizar, al calificar de buenos o malos, sin tomar en cuenta matices, estados de ánimo y las consabidas circunstancias.

En todas las profesiones y oficios, dentro las instituciones y en el ejercicio libre de cualquier actividad, para vivir o subsistir, encontraremos buenos y malos, hasta mediocres que tampoco inspiran confianza, porque se nota fácilmente que no tienen capacidad o habilidad, para el desempeño idóneo.

Lo que se tome como ejemplo para esta afirmación se encontrará en médicos, abogados, arquitectos, profesores, periodistas, sacerdotes, músicos, servidores públicos, carpinteros, cocineros, monjas, militares, futbolistas, escultores, torneros, escritores, albañiles, plomeros, panaderos, peluqueros, sastres, pastores, magistrados, choferes, alcaldes, concejales, rectores, ingenieros, sociólogos, bioquímicos, enfermeras, electricistas, traductores, etc.

También son importantes la actitud y aptitud de cada persona, hombre y mujer, cuando se trata de cumplir una función elegida por vocación o necesidad, con mucha dosis de empatía para hacer sentir bien a las personas con las que se interactúa.

Hoy se pretende hacer escarnio de los policías, hasta el punto de querer hacerlos desaparecer, lo que es imposible, porque su servicio es necesario. 

Nadie debe poner las manos al fuego por otro, pero aseguro, a través de mi experiencia directa, que como hay malos, también existen policías muy profesionales y honestos.

De acuerdo al informe público correspondiente al año 2021, la Policía Boliviana tiene 38.866 efectivos distribuidos en todo el país, casi el 40% en La Paz y menos de la mitad en Santa Cruz y Cochabamba.

Bien dice Carlos Valverde Barbery, que lamentablemente aunque solo una tercera parte sea realmente corrupta, desprestigia a toda la institución, en desmedro de los buenos policías.

Lo peor es la injerencia gubernamental , porque elige mandos incondicionales, obsecuentes, que nunca destacaron en su formación académica y que no les importa acatar órdenes mal dadas, con tal de satisfacer sus intereses.

Cada cambio de mando a nivel nacional, departamental o regional, trae consigo promesas de nueva imagen de la Policia, que se diluyen con el tiempo.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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