Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
  • Actualizado 21:23

Síndrome de Lloyd Aéreo Boliviano

Síndrome de Lloyd Aéreo Boliviano

Aunque hace rato que todas las alarmas están encendidas, todavía persiste una leve esperanza, pero escuchando a personas -aparentemente bien informadas- la inquietud se eleva al máximo, temiendo recelosamente, el síndrome del Lloyd Aéreo Boliviano.

La última aparición del flamante presidente de Wilstermann, lejos de calmar la tensión, la incrementa, porque sudoroso y nervioso no inspira confianza ni credibilidad; sus palabras no son las que se quiere escuchar en la situación.

Viene a la memoria, las escenas de aquella Asamblea en el coliseo, donde cientos de fanáticos -aleccionados o de buena fe- fueron parte de una tramoya armada -dicen ahora- por el defraudador de ilusiones, mientras miles de seguidores de Wilstermann, en Bolivia y muchas partes del mundo, no tienen voz ni voto, en la tragicomedia.

Hace tres meses que el “candidato único” de esa facción, prometió solucionar los problemas del Club y los jugadores, y hasta parece que firmó el compromiso de poner un millón y medio de dólares para cancelar a principales acreedores.

Hasta diciembre del año pasado, la deuda oficial, de acuerdo al informe -no aprobado- del anterior directorio, ascendía a casi cuatro millones.

Con una planilla mensual que supera los doscientos mil -siempre en dólares-  aparte de pasajes, hoteles, personal administrativo y otros gastos, se considera que el déficit es absolutamente inmanejable.

Las obligaciones inmediatas e ineludibles, con jugadores como Álvarez, Lizio, Coimbra, Villarroel, Pedriel y últimamente Ponce, bordean el millón de dólares y si no pagan viene la mortal antideportiva supresión sucesiva de puntos, hasta bajar de categoría.

“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”, dijo Francisco de Quevedo; parece que el candidato único, ahora presidente, no midió su promesa, cuando declaró que el rojo no será el siguiente San José, cuya desaparición se sigue lamentando.

El problema solo se soluciona con suficiente liquidez y el dirigente habla de todo, menos de dinero, cuando no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.

El otro candidato, anulado en la emboscada, advirtió del peligro de un engaño; dijo que el aspirante impuesto, por el ahora villano Vargas, se había inscrito dos meses antes del fatídico 31 de mayo.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

[email protected]

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