Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 18:15

Matanga o murundanga, falso debate

Matanga o murundanga, falso debate

Está comprobado que el pueblo boliviano es indomable; puede ser tolerante, incomprensible, desmemoriado, diverso, inefable, pero eso sí, nunca renunciará a su libertad, más allá de ideologías manipuladas, por los que viven de la política.

Tampoco es ingenuo, porque percibe cuando se le pretende engañar, como con la Ley maldita 1386 y otras trampas mortales contra todos los ciudadanos, esta vez, sin discriminar.

Repitiendo la historia de hace casi setenta años, el partido hegemónico del nuevo siglo se equivoca reiteradamente al querer someter a todo un pueblo, con leyes que contradicen la Constitución Política del Estado.

Aprovechando la transición abortada, el masismo con dos corrientes visibles, compite entre sí, para hacerse del poder total, desconociendo experiencias pasadas que siempre terminan mal.

La chambonada permanente es la marca que caracteriza al gobierno de Arce que no es de Arce; un ejemplo es la denuncia de un supuesto magnicidio, que no es tomado en serio, porque se percibe la mentira.

La llamada derecha, donde también están identificados exradicales del mismo partido azul, no tiene posibilidades como para perturbar al gobierno, extraviado en sus propias deficiencias.

Son sus aliados de sectores poderosos, como transportistas, gremiales y cooperativistas, los que ponen en jaque al gobierno títere, porque jamás estarán dispuestos a renunciar a su condición de nuevos capitalistas.

Sin mencionar a cocaleros, masistas y no masistas, que nunca cederían un milímetro de los beneficios logrados en el gobierno del caudillo, aunque hoy sea un pesado lastre.

Como no todo es malo ni bueno -tampoco eterno- los bolivianos no comprometidos con este ciclo, especialmente jóvenes, deben prepararse para mejorar Bolivia después, con una propuesta sin exclusiones y más trabajo para todos.

Después de la autonomía saboteada y fracasada, seguramente la propuesta de federalismo cobrará fuerza e importancia, para que cada departamento trabaje por su propio progreso.

Los políticos en actual ejercicio deben leer la historia, conocer la idiosincrasia de cada región, comprender lo que significa el servicio público y sobre todo capacitarse para ocupar un espacio por méritos y no solo por agitar banderitas.

Ni matanga ni murundanga.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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