Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 15 de abril de 2021
  • Actualizado 02:08

Incentivar la formación política

Incentivar la formación política

A casi 206 años del nacimiento de Bolivia, los peores males y pocos aciertos son endilgados a los gobernantes -civiles y militares- de nuestra historia, pero sigue pendiente el rol de los gobernados.

Desde que se tiene memoria, escuchamos las peores descalificaciones contra el ejercicio de la política y hasta algunos politiqueros lograron estigmatizar la palabra “politizar”.

La política es una ciencia y como tal debería tener su importancia en la educación de los niños y jóvenes bolivianos.

Si nacemos y apenas podemos, pateamos una pelotita -ahora también las niñas-, la formación política debería comenzar en primaria, proseguir en secundaria y afirmar en la universidad.

Como en el fútbol, no todos pueden ser Etcheverry, Baldivieso o Soria, también en la política tendríamos gente mejor preparada -hombres y mujeres- inmersos en la ciencia política que se ocupe de las relaciones de poder, implícitas o explícitas, entre autoridades y ciudadanía.

Con la inversión de valores, la mediocridad criticada antes, con excepciones que siempre existen, está siendo fatalmente reemplazada por una oclocracia, que sin leer texto alguno sobre administración o gestión pública -con fuerza y prepotencia-, pretende imponer sus ideas, sean buenas o malas.

Todos somos criaturas de Dios y, por tanto, iguales ante la ley, con libre albedrío, sin distinción de género o cualquier otra preferencia, pero en la práctica cada día vemos diferencias marcadas, que solo pueden equipararse con la educación personal, hoy a la mano, gracias a la tecnología.

Debemos “politizarnos” desde la cuna hasta la muerte, para que no conculquen nuestros derechos y sepamos cumplir nuestras obligaciones, para acceder con méritos a cargos del Estado, sabiendo que ser un servidor público es un honor que debemos merecer y no usurpar, por la militancia o parentesco.

Como en toda profesión u oficio, todo demanda sacrificio y adecuada preparación. La improvisación que hace tanto daño, debe dar paso a gente idónea, formada en política, además con sensibilidad social.

Gobernantes y gobernados debemos saber cuáles son nuestros roles; unos trabajar por el bienestar de las personas y el desarrollo sostenible, y otros pedir con respeto que atiendan las necesidades de la colectividad.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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