Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 13 de junio de 2021
  • Actualizado 04:33

El fútbol como religión adjunta

El fútbol como religión adjunta

Bolivia es la última de Sudamérica en fútbol, sufre un atolladero sin salida. No tiene una federación confiable, el nivel es bajo, todavía no logra ser una empresa rentable, como lo es en otros países y, seguramente, somos parte de un periodismo deportivo controvertido.

Sin embargo, a la hora de ver y vivir un partido como el que jugó la Selección en Chile, por la eliminatoria, nos olvidamos de todo y nos emocionamos, y perdonamos, y ponderamos el esfuerzo, y agradecemos infinitamente a la estructura del arco, que es parte de la suerte, que contribuye a la hazaña.

Me imagino que así debieron sentirse los héroes del Boquerón en la Guerra del Chaco, asediados como este equipo, sobre todo los primeros 25 minutos, enjaulados, encajonados, bombardeados, por los flancos y el medio, sin atinar a encontrar agujero de respiración.

Es aquí cuando buscamos otras respuestas que no sean lógicas, porque muy a pesar del optimismo, propio de las buenas personas y con algo o mucha fe, objetivamente Chile tenía 60% a su favor en las quinielas, 20% por el empate y otro 20% derrota.

Por eso, este resultado tiene la etiqueta de hazaña, por la inmensidad de Marcelo Moreno Martins, el actual emblema del fútbol boliviano y cada uno de los seleccionados, que más allá del interés económico, por sobre sus limitaciones, brindan su mayor esfuerzo para dar una alegría.

Hasta se podía ganar el partido, si Erwin Sánchez Junior aprovechaba tranquilo la otra oportunidad, además del penal para el gol, que se presentó en el último segundo.

Pese al sufrimiento, causado por un equipo chileno híper ofensivo, que tuvo contra las cuerdas a nuestra Selección, terminamos felices, porque hasta el VAR -tan cuestionado- fue el instrumento que ayudó para que el “Flecheiro” aprovechara la penúltima oportunidad del encuentro.

Ahora entiendo mejor  porqué personas creyentes en Dios, también rinden pleitesía a la Pachamama, es por analogía.

El fútbol se ha convertido en casi una religión adicional o adjunta, por todo lo que incide en nuestras emociones y sentimientos. Aunque con intermitencia, nos vuelve a unir como bolivianos, más allá de posiciones políticas, inventadas por sus beneficiarios.

¡Al Mundial, no creo que clasifiquemos, pero vivamos cada partido!

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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