Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de mayo de 2022
  • Actualizado 11:37

Evidencia de que la altura no juega sola

Evidencia de que la altura no juega sola

Bolivia esperaba una alegría del Seleccionado Nacional ante Argentina -que teme a la altura de La Paz-, pero resultó un fiasco por el aplazo irrebatible en su cancha, que afectará bastante tiempo.

El hándicap de los 3.600 metros no es suficiente, cuando al equipo local le falta experiencia, talento y jerarquía. La altura no juega sola, precisa complementos vitales que hoy el fútbol boliviano no tiene, como la velocidad y resistencia, por ejemplo; por eso se encuentra a la zaga en Sudamérica.

Existen muchos responsables de la derrota, comenzando por los dirigentes mercantilistas que mal manejan el fútbol, pero unos más que otros, tienen algo que ver con el caos y el desastre.

César Salinas, para darse el gusto y capricho personal de tener a Farías como técnico de la Selección, no dudó en urdir la salida de Mauricio Soria y Eduardo Villegas.

Esta experiencia eliminatoria deberíamos vivirla con un entrenador boliviano, que trabaje un proyecto mínimo de cuatro años, donde participen más jugadores mundialistas, que son referentes del fútbol boliviano.

¿De qué sirve que el entrenador venezolano se declare responsable de las derrotas, si no tiene consecuencias de ninguna índole?

Al final, él se irá -tarde o temprano- con bastante dinero y los bolivianos quedaremos con los mismos dirigentes, que no entienden que se debe trabajar a largo plazo, con las divisiones menores, en todos los municipios del país.

Material humano existe, como en todos los continentes, lo que no tenemos es organización y manejo gerencial, de una de las mayores empresas de la actualidad mundial.

Con el fantasma de la altura devaluado, ¿cómo no atreverse a soñar nuevamente, en que las eliminatorias también se jueguen en otros departamentos?.

Que en La Paz sigan jugando selecciones de Argentina, Brasil y Uruguay, pero que Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela sean recibidas en los estadios de Oruro, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba.

Bolivia, como los otros países, tiene derecho de jugar en cualquier lugar de su territorio, por lo que siempre se defendió a La Paz como sede tradicional, para explotar nuestra altura, pero si los jugadores nativos no se preparan para aprovecharla, no sirve de nada, porque la altura -repito- no juega sola.

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

[email protected]

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