Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de febrero de 2023
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Estaciones de servicio

Estaciones de servicio

El lunes 26 de septiembre a las 10:54, según indica la factura, con el marcador casi en reserva, pasé a cargar combustible al coche -como casi siempre- en la Estación de Servicio Urkupiña, de la avenida Circunvalación Beijing norte, esquina Juan Francisco Bedregal.

Grande fue mi sorpresa y molestia, cuando la encargada me extendió el recibo por 222.01 bolivianos correspondiente a 59.360 litros de gasolina especial.

Es imposible, porque el tanque de combustible del coche Suzuki escudo, es de 50 litros y no 60, como señala el importe del indicado servidor.

Enfadado pero sereno, presenté mi reclamo y solicité una explicación en la oficina, donde se lee el letrero de ODECO. Me atendió el que convocaron como encargado de la estación, quién solo atinó a responder que estaba en mi derecho de denunciar el hecho, y que ellos se defenderían, sin mayor preocupación.

Al día siguiente me apersoné a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) que sustituyó a lo que era la Superintendencia; la encargada amablemente me atendió y señaló que realizarían la investigación, comenzando por solicitar un informe a la administración.

De la ANH me llamaron al poco tiempo para decirme que mi denuncia fue abierta con el FRD Nº 551 y que el responsable de la EESS tenía 15 días para presentar su descargo y en su caso una conciliación, para lo que solicitaron mis datos, incluyendo número de teléfono y hasta dirección de domicilio.

Antes de ayer, pasé por las oficinas de la calle Baldivieso y la encargada de ODECO sin ninguna sorpresa constató que la administración del surtidor Urkupiña ni le dio importancia alguna a la acusación.

Parece que el largo plazo y las molestias que provoca, le quitan las ganas a cualquier ciudadano y que las denuncias son archivadas sin ningún efecto.

Ese surtidor me cobró demás 35 bolivianos por casi 10 litros que no cargaron realmente al depósito de solo 50, pero pónganse a calcular cuánto le hurtan a los usuarios, por ejemplo, en 60.000 litros a 3.47 bolivianos si son 37.400 bolivianos que les sirve y sobra para “pagar” a empleados y otros servicios.

La ANH debe cumplir con su función de fiscalizar cotidianamente a las EESS precautelando los derechos y obligaciones de los operadores y usuarios, realizando controles volumétricos.

El engaño es intolerable.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

[email protected]

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