Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de julio de 2021
  • Actualizado 09:42

Comteco, otrora orgullo de Cochabamba

Comteco, otrora orgullo de Cochabamba

Escuchar y leer lo que dicen candidatos a tres plazas, para los consejos de Administración y Vigilancia de Comteco, confirma el rumor de hace tiempo de que no está en su mejor momento.

Lejos de responsabilizar por la debacle solo a anteriores directores o actuales consejeros, me atrevo a decir que culpables somos todos y, principalmente, los socios o accionistas, de los que siendo más de 100.000 apenas votan el 10% en cada simulacro de elección, como el peor ejemplo de tradicional apatía.

Unos entran, salen y vuelven a entrar, beneficiarios de una maquinaria bien engrasada, otros intentan una y otra vez, sin ningún pudor, algunos son seleccionados para refrescar o maquillar con su imagen pública el deterioro de la empresa, entre ellos comunicadores o cómicos muy conocidos.

Pasaron a la historia, los que prometieron todo hasta ser elegidos, pero que muy claramente incumplieron su compromiso y se sumaron mansamente a los que desde adentro o afuera consideran a Comteco como su feudo personal, tanto así que elaboran estatutos a su medida.

Cada elección significa más contrataciones para satisfacer a los nuevos en los consejos mencionados, lo que genera peor atención al cliente que prefiere migrar a otra proveedora de servicios de telefonía, cable e internet.

Los que alguna vez estuvieron orgullosos de Comteco, porque su acción bordeaba los dos mil dólares y se les pagaba excedentes, -aunque modestos- que los hacía sentir parte de la bonanza, de pronto reciben mal servicio, no hay excedentes y encima, si ofertan su línea por emergencia, nadie les paga ni cuatrocientos dólares.

A 12 años de los 17 millones de dólares entregados a Elfec sin resultado y, 6 años del suicidio, homicidio o asesinato del asesor jurídico en el parqueo del mismo edificio, donde trabajó por 15 años, solo el silencio es la respuesta, pagada por el señor dinero.

Ni buenos ni malos, los ciudadanos electos por años en los consejos demostraron incompetencia y mínimamente se hacen pasibles a la sospecha de complicidad u omisión por el estado en que se encuentra la cooperativa o empresa. Ahora, ellos mismos -sin sonrojarse- ofrecen fiscalización transparente a las inversiones, licitaciones, contratos y proyectos millonarios. ¡Recuperemos el sentido común!

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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