Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 23:58

Centro Internacional de Convenciones

Centro Internacional de Convenciones

Los bolivianos no siempre estamos informados de todo lo que ocurre en cada departamento, ni siquiera viviendo en Cochabamba, algunos ciudadanos no leyeron las propuestas de los candidatos a alcalde y concejales.

Ante la andanada de opiniones, aparentemente desinformadas, sobre el Centro de Convenciones a construirse en la avenida América y Potosí, corresponde recordar que entre 1994 y 1995 la Alcaldía expropió un terreno de 8.980.37 m2 de la familia Hass Schillerder y otros 500 m2 de la familia Arteaga Weill, con ese destino. Entre 1997 y 2000, mientras se conseguía presupuesto para la construcción, funcionó la oficina municipal de deportes, muy concurrida por jóvenes y dirigentes vecinales que promovían la actividad deportiva en sus barrios.

Por un acuerdo temporal, la Alcaldía concedió después un espacio para el funcionamiento provisional del Museo Alcide d’ Orbigny, anticipando su traslado al Jardín Botánico.

Ni el pequeño edificio ni el terreno en cuestión forman parte del patrimonio histórico y arquitectónico de la zona, donde solo son reconocidos como tales el Palacio Portales y el Templo de la Recoleta.

En el tiempo que compartimos el precario edificio a ser demolido, casi nadie, excepto amigos, visitaba el museo, que es más un depósito que un lugar de exposición.

La nominación de patrimonio histórico es a las valiosas piezas de colección del museo que funcionó anteriormente en diferentes lugares, antes del acuerdo institucional entre el gobierno municipal, la Universidad Mayor de San Simón y la Fundación para las Ciencias.

El patrimonio natural e histórico puede tener una funcionalidad en la perspectiva de desarrollo de una comunidad. No puede sostenerse una concepción monumental ociosa en una región en crisis, cuya principal industria prospectiva es el turismo y cuya principal vocación productiva son la industria de los servicios. 

En todo el mundo, el patrimonio tiene una función económica estratégica. Cochabamba no puede ser una región empobrecida sentada en una silla de cristal, convencida de que sus ventajas competitivas son mutuamente excluyentes con la preservación de la naturaleza y su historia. 

Bienvenido todo lo que genere fuentes de empleo, porque lo más importante es el bienestar del ciudadano.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO 

Periodista deportivo

[email protected]

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