Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
  • Actualizado 00:15
¡No basta!

De ida al trabajo es inevitable no ver las flores y los osos de felpa que ornamentan las esquinas, una que otra caja de chocolates y, por supuesto, los infaltables globos.

Llego a mi trabajo y me encuentro con mensajes que son parte del emblema del día. “Feliz día de la mujer”. Reviso mi calendario, es 8 de marzo y en Bolivia como en muchos lugares del mundo se recuerda el “Día Internacional de la Mujer”. De acuerdo con las Naciones Unidas, es un día para recordar la constante lucha de las mujeres por alcanzar la igualdad de condiciones en el ejercicio pleno de sus derechos y la búsqueda de su dignidad, derecho innato de todo ser humano. 

Desde entonces, las mujeres hemos conquistado diferentes esferas sociales, económicas y políticas. El derecho a la educación en igualdad de condiciones es una conquista evidente, al igual que el derecho al trabajo remunerado. Si nos remontamos a un contexto de 1950 los logros son evidentes, considerando que en esa época la mujer no podía votar, estudiar la profesión que deseaba puesto que su principal función era hacerse cargo de las tareas del hogar. Aun así, tenemos íconos femeninos que revolucionaron y sentaron las bases para que podamos ser visibilizadas. 

Hoy por hoy el acceso de mujeres a la educación superior de 2000 a 2023 se incrementó del 24 al 42%.

No obstante, ¡no basta! Actualmente Bolivia ocupa el primer lugar de violencia por razones sexistas o de género, constatamos que la cifra de feminicidios es la más alta en Sudamérica. 

De acuerdo con datos defensoriales, el 93% de los casos ingresados pertenecen a denuncias por violencia contra mujeres, niñas y adolescentes. La violencia es una de las formas de poder y dominio que se ejerce y uno de los mayores atentados contra la dignidad. Mientras esta situación de vulneración de derechos continúe es contradictorio pensar en un “feliz día”.

Ni una menos claman los grupos feministas. Derecho a una vida digna clamamos las mujeres. Cuestionar la forma de cómo nos educamos hombres y mujeres, deconstruir las masculinidades existentes para generar nuevas masculinidades y cambio de imaginarios culturales es el desafío pendiente de este 8 de marzo.

CONSTRUIR COMUNIDAD

MOIRA K. VERGARA VARGAS

Comunicadora Social y docente Derechos Humanos de la  UCB

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