Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de mayo de 2021
  • Actualizado 08:14

Mirar a fondo la crisis política

Mirar a fondo la crisis política

La percepción de una honda crisis en la política boliviana es compartida por muchos, aunque las perspectivas difieren diametralmente. Ello desafía a afinar el diagnóstico de tal crisis, aportando elementos de realidad que pongan en evidencia las mañosas fugas hacia espejismos retóricos por quienes detentan el poder, pretendiendo sustituir su vacío de propuesta con la rimbombancia de símbolos y narrativas, en muchos casos con ribetes pseudo religiosos y usos interesados de “lo indígena”.

Uno de los hechos clave de esta crisis en las últimas décadas fue la sustitución, sino secuestro, de la vitalidad de la movilización social en el ciclo antineoliberal, por una degenerada estructura de poder que recurrió, entre otras cosas, a artificios mesiánicos para encandilar a incautos. La estrategia de mesianizar a “Evo líder insustituible”, si bien le dio frutos temporales, hoy hace aguas.

En la etapa preelectoral en 2020, asomó en la propuesta del MAS el artificio del símbolo “Choquehuanca”; pero los hechos crudos diluyen ese truco y se constata el espejismo estadístico del 55% azul, pues se desvela, junto a lo prosaico de sus disputas y fragmentación interna, el desatino de pretender consolidar su poder sobre la base de la mentira y la distorsión de los hechos. El MAS busca con ello sentar las bases para el retorno de su poder autoritario. Pero esta es otra señal más de su crisis.

Respecto a la volátil y fraccionada oposición, no hace falta gastar más tinta para ratificar lo que ya fue evidente en el tragicómico ciclo de Áñez: las viejas mañas y la pueblerina angurria de poder constatan su carencia de proyecto político serio para el país; carencia que le impidió captar la fuerza social -aun limitada y contradictoria- expresada en la defensa del 21F y la movilización social contra el fraude electoral 2019.

Tras el fin del ciclo 14-años-Evo, la reconexión de la política con su energía humanizadora requiere que los sectores sociales recuperen la iniciativa a partir de sus genuinas prácticas de emancipación, rebasando las degeneradas estructuras del actual poder que controla el Estado. Ello solo podrá hacerse afrontando con honestidad y creatividad los hechos crudos que son develados hoy por la crisis económica y la crisis sanitaria.

UN POCO DE SAL

MIGUEL ÁNGEL MIRANDA H.

Filósofo y teólogo laico

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