Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 03 de diciembre de 2022
  • Actualizado 15:22

Irresponsables polarizaciones y banderas

Irresponsables polarizaciones y banderas

El partido gobernante y algunas facciones de la oposición vinculadas principalmente al Comité Cívico de Santa Cruz, han vuelto a marcar la agenda pública en torno a la polarización por banderas: la Wiphala y el Patujú. A partir de ello, el debate público ingresa en un riesgoso déficit de argumentos y un predominio de consignas y atrincheramiento alrededor de estos simbolismos. 

En este escenario de política reducida a esquemas cuasi religiosos, obviamente, ganan el MAS y esos sectores de la oposición. A ellos no les interesa profundizar los análisis de los asuntos económicos, sociales y políticos que están en juego, sino precisamente simplificar los hechos, reducirlos a esquemas cerrados basados en polos totalizantes, soterrando o esquivando su complejidad.

La polarización es una estrategia de simplificación y ficción diseñada por los actores que manejan el poder para seguir monopolizando su ejercicio. En ello utilizan a los sectores sociales, acicateando una ciega confrontación social, con el predominio no de razonamientos y argumentos basados en evidencias, sino de emociones y sentimientos a partir de la exacerbación de instintos más básicos, pues los polos totalizantes se configuran a partir de añejos antagonismos derivados de injusticias y desigualdades históricas.

En un esquema de mesianización de la política, hoy los líderes del MAS son los más afanados en polarizar. Esta estrategia les funciona adecuadamente para encubrir la profunda crisis económica y su carencia de propuestas serias para afrontarla. A la par, en su agenda legislativa se avizora una apurada tarea de completar la arquitectura legal para el control y disciplinamiento de la sociedad civil, por la vía de la penalización de toda crítica y disidencia.

La gravedad de esta polarización se materializa en que ingresamos a una escalada de violenta confrontación social, que no tiene como contrapeso una estructura institucional independiente para controlarla ni para garantizar una protección efectiva de los Derechos Humanos. Por ello, si hay un foco sobre el que la sociedad civil debería concentrar su acción y sus demandas es en exigir a autoridades y actores políticos cesar en sus irresponsables prácticas de atizar la polarización y la confrontación social.

UN POCO DE SAL

MIGUEL MIRANDA HERNÁNDEZ

Filósofo y teólogo laico 

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