Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 23:08

Iras sobrenaturales: degeneración de la política

Iras sobrenaturales: degeneración de la política

La amenaza del vicepresidente Choquehuanca “no despierten la ira del Inca”, intentando capitalizar su figura pública de “indígena”, en un contexto de protestas de varios sectores sociales, ha pretendido dar legitimidad a la política represiva del Gobierno, que ya roza los límites de un terrorismo de Estado, pues es evidente la tolerancia y hasta promoción de grupos irregulares que ejercen impunemente violencia contra los sectores movilizados. Y en el lado de la oposición, desde un intrascendente sector ultra conservador, la pastora evangélica Andrea Vaca respondió con otra metáfora teológica: “téngale miedo a la ira de Dios”.

Ambas frases reflejan una degeneración de la política y tienen varias coincidencias:

- Introducen como válidos y “normales”, unos retrógrados esquemas de poder basados en jerarquías amenazantes y violentas.

- Introducen a la interpretación y el debate de hechos políticos unos “poderes sobrenaturales” que omiten un análisis y comprensión crítica de los actores, sus postulados y prácticas reales.

- Tratan de justificar la violencia política con simbolismos sobrenaturales. La “ira” de un personaje supra social todopoderoso es una amenaza de aniquilamiento del “otro” ser humano histórico, despojado de su carácter de sujeto de derechos.

- Asumen lenguajes y prácticas de un fundamentalismo religioso, ratificando que la declaración constitucional de laicidad del Estado es una palabra hueca.

Peor aún, la amenaza de Choquehuanca se basa en una errónea referencia histórica, como ha explicado la historiadora Marina Ari (https://www.facebook.com/photo/?fbid=1093757144693753&set=a.109275743141903). Los Choquehuanca, descendientes de Tupac Inca, provenientes de la línea de los caciques quechua de Azángaro, durante la Colonia y en los albores de la independencia, fueron aliados del poder español y contrarios a movimientos emancipadores.

Sobre esta aberración de la historia, el MAS despoja a los pueblos indígenas de su patrimonio simbólico y cultural. La eficacia transformadora de una memoria histórica que atesora un patrimonio simbólico solo se hace sostenible cuando esta tiene arraigo en hechos reales y no se usa como recurso para encubrir prácticas políticas autoritarias altamente violatorias de los derechos humanos.

UN POCO DE SAL 

MIGUEL ÁNGEL MIRANDA H.

Filósofo y teólogo laico 

[email protected]

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