Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 27 de septiembre de 2021
  • Actualizado 06:15

Crisis de los DDHH en Bolivia (II)

Crisis de los DDHH en Bolivia (II)

Bolivia vive una crisis de los Derechos Humanos, acumulada en años y puesta en evidencia tras la explosión del conflicto post electoral de 2019. En un anterior artículo (shorturl.at/amD78), citamos una serie de síntomas de esta crisis. Para dilucidar sus características y causas, identificamos, además de la impunidad acumulada de casos de muerte violenta en conflictos sociales, otros siete síntomas: el deterioro de derechos fundamentales de un Estado democrático; la crisis de las instituciones de protección de derechos; el uso interesado de los DDHH para fines partidarios; la devaluación de la credibilidad de estos; la intensidad y nuevos patrones de vulneración que trae el modelo económico extractivista y los extremos de deshumanización en las prácticas políticas.

Respecto a los dos primeros síntomas, es fácil comprender que estos están asociados con el deterioro del Estado de Derecho, principalmente con la flagrante falta de independencia de la Justicia, como ha enfatizado el informe del GIEI. La destrozada independencia de poderes conlleva la falta de garantía de derechos y libertades fundamentales para la población, alertando estar muy cerca de un estado de indefensión.

La devaluación de los DDHH proviene de su utilización funcional a los objetivos de acumulación y reproducción del poder por el partido que controla la administración del Estado. Ello revela el incumpliendo del rol fundamental del Estado de respetar y garantizar los Derechos Humanos. El Estado no transparenta su buena fe, honrando obligaciones asumidas en tratados internacionales, como la que se señala en el artículo 1 de la Convención Americana sobre los DDHH.

Asimismo, el modelo económico extractivista ha introducido e intensificado nuevos patrones de vulneración de derechos que no solo impactan en los enclaves locales donde se desarrollan actividades extractivas, sino también irradian su impacto en el deterioro de estas garantías básicas de derechos en un orden democrático.

Finalmente, esta crisis de los DDHH se pone de manifiesto en la naturalización de prácticas políticas que expresan extremos de deshumanización frente a la vida humana, particularmente en casos de extrema vulnerabilidad y zozobra, como se ha visto en contextos críticos de la pandemia.

UN POCO DE SAL

MIGUEL ÁNGEL MIRANDA H.

Filósofo

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad